Archivo mensual: mayo 2011

Prólogo de Rosa M.Jové, para “Una nueva maternidad”

Desde el blog hermano  Madre Tierra, me traigo este prólogo maravilloso que Rosa M. Jové ha escrito para la Tribu de “Una nueva maternidad”, a la que me honra pertenecer. El diseño de portada por cierto está hecho por Enric Boix de Buscando trazos.

Por socmare

Una vez empezada la aventura de este libro, pensamos que sería genial contar con una mujer-madre que nos prologara, una mujer con la que nos sintieramos identificadas, de las que nos gustaran sus obras y sus hechos. Enseguida salió el nombre: Rosa M. Jové, todas hemos leído sus libros, me pareció que era, a pesar de ser tan conocida en los círculos maternales, una mujer accesible y amable. Y aqui está, este maravilloso prólogo que ha escrito para nosotras, las quince de La Tribu.
Desde aqui, quiero agradecerle de nuevo haber participado con tanto entusiasmo de este libro, pese a su atareada agenda, gracias por los mails, las llamadas y sobre todo por un prólogo que nos ha emocionado a todas, y espero os emocione al resto.

Gracias Rosa!!

Y aqui, lo teneis, aqui está el maravilloso prólogo de esta gran mujer :

PROLOGO: UNA NUEVA MATERNIDAD

Por Rosa Jové

La primera vez que vi este maravilloso manuscrito estuve de acuerdo con lo que se dice en el epílogo: no deja indiferente. Guste o no guste, te remueve hasta lo más hondo. En muchas de sus páginas algunas nos veremos reflejadas y nuestros ojos se humedecerán conforme avance la lectura. Otras, menos afortunadas, no sentirán tanta emoción pero seguro que tendrán material para reflexionar. Ante estas páginas la neutralidad no existe.

Porque se trata de madres que, más que desnudar su alma, se la arrancan para que el mundo vea bien clarito lo que sienten, lo que son o lo que quieren ser. Mujeres valientes que no se acomplejan y que se rebelaron en su día para ser mujeres y madres tal y como ellas querían y no como se les quería imponer.

Son historias de quince hadas de la maternidad que entre pañales y pucheros, entre trabajos varios y noches sin dormir invocaron al duende de sus sentimientos que se hizo visible en forma de letras y espacios. Son hadas verdaderamente mágicas pues encuentran tiempo para todo, saben de juegos y canciones y curan dolores de barriga con un dulce beso que sale de sus labios. En este libro, además demuestran que escriben como los ángeles.

Al igual que las hadas son invisibles a los ojos humanos no entrenados y por eso solo se reconocen entre ellas o las reconocen aquellos a quienes aman. Quizás uno de los objetivos de este libro es que la gente las entienda y las ame para así poder empezar a verlas. Pero no solo a ellas, sino también a las que son igual que ellas. Porque este mundo está poblado de miles de hadas, lo que sucede es que no todas se atreven a escribir. El objetivo es hacer visible lo que parece ser que hoy aún no se sabe ver.

Es curioso constatar cómo algunos textos están escritos desde la primera persona, desde la madre que se habla a ella misma. En otros es la madre que mantiene una conversación con su bebé y en otros con la sociedad. Porque cada una escribe lo que siente, lo que quiere escribir y a quien quiere escribir. Hay textos más intimistas y poéticos, textos más reivindicativos y prosaicos, pero todos destilando magia.

Me gustaría elegir una frase, un trocito de texto para que las personas que lean este prólogo puedan empezar a saborear lo que les espera. Pero…¿Cómo elegir solo uno? Si antes hablaba de 15 hadas he de mencionar ahora que este libro lo forman 46 pequeñas obras de arte. Elegir un fragmento de cada una quizás sería más correcto, pero tampoco haría justicia a la obra.

Me decido, pues, por buscar un resumen que los abarca a todos y me viene una palabra a la mente: amor. Lea el texto que lea sale el amor (sobre todo el amor maternal, pero también otros tipos de amor). Destila amor por los cuatro costados. Creo que si este libro fuera como una bolsita de té, haría una deliciosa infusión de amor.

Lean, emociónense, aprendan y amen. Eso es lo que van a encontrar en las siguientes páginas, nada más y nada menos.

Lleida, primavera de 2011.

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Una nueva maternidad

Una nueva maternidad va a llegar a las librerias, una nueva maternidad como la que estamos creando entre todos para estos niños que han llegado para enseñarnos.

Entre madres anda el juego

Escrito por Irene Garcia el 12/05/2011

abrazo

Las madres se juntan. En los parques, a las puertas de los colegios, en los cumples, en el Mac Donald’s,… incluso en cenas de Navidad (guiño a las mamis del cole de Ana, sobre todo a las que no vinieron), las madres nos juntamos mucho más que los padres. Será cultural o genético y las feministas pueden lanzárseme al cuello por el topicazo, pero las mujeres se juntan. Se juntan y hablan.

Repitiendo probablemente un comportamiento heredado de nuestras antepasadas, las mujeres mantenemos relaciones con otras mujeres basadas básicamente en la conversación. Y cuando eres madre, la conversación versa sobre cachorros, como no podía ser de otra forma. Incluso en las cenas de Navidad que se alargan hasta las cinco de la mañana.

Como dice el proverbio africano “para criar un niño se necesita una tribu entera” pero las “tribus de madres” que crían juntas en Occidente ya no se llevan. La maternidad se ha convertido en un acto solitario, prácticamente circunscrito a la intimidad de unos hogares cada vez menos poblados que la transforman en muchas ocasiones, en una carga. La soledad no es buena consejera (aunque a veces sea mejor que algunos consejos) y no hay escena más típica que el marido que llega a casa cansado de trabajar y se encuentra a su anteriormente bella esposa hecha unos zorros y maldiciendo en lenguaje-bebé.

Creo que esta es una de las razones por las que algunas mujeres desean con fervor que llegue el día en que se les acabe la baja maternal, para poder volver corriendo a sus trabajos, donde poder volver a hablar con adultos y con la obligación de ducharse a diario. Estar sola en casa con un bebé no es bueno, ni para la madre ni para el bebé. Y sin embargo es lo que la sociedad espera de ti. Que te las apañes. Algunas madres primerizas incluso vemos mal pedir ayuda a nuestra propia madre. Y cuando esto ocurre acabamos, mamá y bebé, pidiendo socorro en lugar de compañía.

Afortunadamente siempre hay gente que va más allá de lo que la sociedad impone. Los grupos de apoyo a la lactancia son un buen lugar para estrenarse en esto de las reuniones de madres. Sitios donde, por supuesto, los bebés no sólo están permitidos, sino que son bien recibidos. Lugares donde charlar de todo un poco, compartir experiencias y crear nuevos lazos de amistad. La amistad entre mujeres aumenta la oxitocina, reduce el estrés y es buena para la salud.

Sin embargo los grupos de lactancia tienen una función concreta, que es asesorar con los problemas en la lactancia materna. Y las madres de biberón se quedan fuera, excluídas (aunque no creo que ningún grupo de apoyo a la lactancia impida su entrada y desde aquí animo a todas a acudir a uno, aunque no hayas dado el pecho, es lo de menos, la cuestión es compartir).

A pesar de que las redes sociales estén en gran medida contribuyendo a minimizar los estragos causados por la falta de esa tribu, a pesar de que las tribus virtuales en muchas ocasiones se conviertan en verdaderas relaciones de amistad, el contacto físico es importante. Y a las mujeres nos gusta tocar.

Por eso hoy os presento dos iniciativas para formar tribus reales, de madres cercanas a las que poder abrazar.

La primera es Entremamás, aunque ya no es nueva, supongo que muchas no la conoceréis.

La segunda se está estrenando. La Saleta, fundada por Raquel Tasa del Blog Madre Tierra y de La casa de las mamás.

Las madres recientes y las no tan recientes, hacedme caso y no os las perdáis. Yo cogía a Ana, me la ponía en el fular y me iba a la calle, pero eché de menos compartir con otras mujeres en la misma situación que yo.

¿Asistes a un grupo de madres? ¿Quieres contarnos tu experiencia?

Julieta Venegas y su heroico parto como madre primeriza: en casa y con partera

Julieta Venegas es embajadora de UNICEF y  presenta la Guía de Gestación Intercultural, una interesante iniciativa.. Qué bien que personas conocidas se hagan eco y difundan la gestacion, el parto y la lactactancia desde una perspectiva natural. ¡Gracias Julieta!
Desde el diario La Nación
Jeniffer Vega  Nación.cl

Embajadora de la Unicef, la cantante se reunió con futuras madres chilenas para celebrar por adelantado su día y presentarles la Guía de Gestación Intercultural que entrega consejos mapuches, rapanuis y chilotes para un embarazo saludable.

Julieta Venegas y su heroico parto como madre primeriza: en casa y con partera
La cantante les aconsejó lactancia exclusiva hasta los seis meses a las madres chilenas.
Cristian Fuentes

“Los primeros meses de embarazo decía, por Dios. Me sentía horrible”, le confesó Julieta Venegas a las tres embarazadas que la acompañaron en el lanzamiento de la Guías de Gestación y Nacimiento Interculturales que reparten el Ministerio de Salud y Unicef.

Náuseas y mareos que la cantante mexicana combatió con aguas de hierba durante los primeros meses de gestación, como también se hace en la isla grande de Chiloé, con infusiones de menta, según se lee en el librito que será distribuido gratuitamente en los consultorios chilenos.

Una guía práctica que cautivó a la embajadora de la Unicef, quien reconoció que su primer embarazo quiso llevarlo de la manera más natural posible, por lo que un libro de consejos de pueblos originarios, escritos en su propia lengua, habría sido una gran ayuda para ella y también lo sería para las mujeres de país.

El embarazo es un proceso tanto emocional como físico y esta guía ayuda a las madres a rescatar sus tradiciones. Sería muy bueno también poder presentárselo a las mujeres en México. El embarazo y el parto se han medicalizado mucho, perdiendo su valor, y esto te enseña la importancia de estar conectada a las mujeres de tu familia y sus consejos”, reflexionó la autora de “Eres para mí”.

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¿Qué quieren las madres?

Reproduzco aqui una serie de artículos de Mireia Long en los que engloba exactamente eso Qué quieren (queremos) las madres, todos ellos publicados originalmente en Bebes y más

Tras las polémicas declaraciones del Ministro de Trabajo que consideraba que

lo que las madres quieren

escolarizar a los recién nacidos sería una medida a favor de la igualdad, la conciliación y el crecimiento económico se esconde otra realidad muy distinta: lo que las madres quieren de verdad y a esto, no a las fantasías de ningún político, quiero referirme ahora en el convencimiento de que una sociedad libre, justa y democrática debe estar al servicio de las personas y esforzarse para adecuarse a sus verdaderos objetivos vitales, y no al contrario.

Lo que las madres quieren es algo que, más allá de la ideología de cada uno, debería ser tenido muy en cuenta por los políticos que pretenden representarnos.

Si de verdad se quiere ayudar a las mujeres y a las que son madres, y también a sus hijos, sería adecuado escucharlas de verdad, atender a sus problemas reales y darles soluciones conformes a sus aspiraciones. No actuar de espaldas a ellas y sus deseos.

Tras la aparición del estudio europeo del que nos hablabamos recientemente, que revela que, según la OCDE España debe mejorar sus políticas de conciliación, la realidad demuestra que somos un desastre a este respecto de la conciliación.

En otros aspectos, como la mortalidad materno-infantil, nuestra posición es buena, la número 12 en el ranking publicado por Save the Children sobre los mejores países en los que ser madre. Respecto a las bajas maternales o la igualdad salarial, seguimos teniendo mucho que mejorar, si nos comparamos a Suecia, Italia o Reino Unido.

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Abortos naturales: Aspectos psicológicos

Las frases de “consuelo” tipo: ya tendrás otro, no pasa nada, que exagerada, eres joven, no sirven en el dolor, antes bien lo empeoran, Mireia Long bucea en ese momento tan doloroso que es el aborto espontáneo. Y nos regala desde Bebes y más una serie de artículos sobre el tema.

Cuando se pierde un embarazo, la pareja se enfrenta a uno de los momentos más

llorando un aborto

difíciles. Todas esas ilusiones, ese amor ya dado, los plenes, las emociones, todo se desmorona. Las consecuencias psicológicas y emocionales de un aborto natural pueden ser muy dolorosas para ambos.

El dolor de la pérdida

El dolor de la pérdida será intenso pero variará según las espectativas de la mujer, sus ideas, y también de su carácter. Para el padre también hay mucho dolor, un dolor al que raramente se atiende, y, aunque para el hombre la pérdida no se produjera en su cuerpo, siente igualmente el haber perdido a su hijo, aunque sus reacciones suelan ser diferentes que las de la madre, siempre desde la diversidad de las personas.

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El club de las malas madres

Seamos madres libres, Irene desde Ser mamás nos hace reflexionar y sonreir con este genial post.

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“¿Me estás llamando mala madre porque mis hijos han nacido por cesárea?”

He obtenido esa respuesta en innumerables ocasiones, cada vez que en un foro o blog sobre maternidad comentaba que las cesáreas dificultan el vínculo madre-hijo que se establece durante el nacimiento porque las hormonas que median en este proceso (brutal y totalmente químico) no están presentes o su flujo se ha interrumpido en algún momento. Sería gracioso, si no fuera porque mis dos hijas han nacido por cesárea.

Mis dos hijas han nacido por cesárea y yo no me siento una mala madre. Al menos no por este motivo. Cuando hace tiempo, tras el parto de Ana, leía “La Revolución del nacimiento” de Isabel Fernández del Castillo, había momentos en los que no podía parar de llorar. Lloraba una pérdida, la de ese momento mágico en el que inundados ambos de las hormonas del parto, mamá y bebé se miran por primera vez y se enamoran para siempre. Ese momento en el que con el bebé enganchado a la teta, la oxitocina y las endorfinas por las nubes, la placenta, que os ha mantenido unidos en simbiosis durante casi nueve meses, se desprende y así comienza a liberarse la prolactina, que despierta de golpe todos los instintos de protección maternal. Y es que yo, por la prolactina, mato. Como todas las madres. O la gran mayoría.

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