Lactancia y Sexualidad, algunos aspectos a tener en cuenta

Este es un completísimo artículo sobre un tema del que siempre pienso que se habla poco, la sexualidad en el puerperio es un tema poco tratado, en el que a menudo nos sentimos solas y raras. Me ha encantado que estas dos mujeres invirtieran su tiempo en crear un gran artículo como este en el que encontraremos información y sin duda también consuelo. Desde  De Monitos y Risas os dejo este texto. Gracias chicas!!

Bueno, pues aquí va un artículo sobre los temas que tratamos en la primera reunión de nuestro grupo de lactancia, Lactancia y Sexualidad. Es un artículo escrito a cuatro manos, las de Eloísa y las mías (seguro que alguna más habrá rondado por ahí)…

Se tocaron varios temas muy interesantes, y nos habríamos pasado todo el día comentándolos. Pero el tiempo se acabó, y he de decir que, aunque nos hubiera gustado extendernos más en todos y cada uno de ellos, ninguno se quedó en el tintero e incluso pudimos divagar un poco sobre otros aspectos de la lactancia (que trataremos en futuros encuentros con más profundidad).

Vamos a ir repasando cuáles fueron dichos temas, el aspecto “teórico” que nos aportó Eloísa y el práctico que aportamos entre todas. Y vamos a intentar completar aquellas cosas que no pudimos decir o que dijimos de modo incompleto.

Sexualidad y embarazo

El sexo en el embarazo será el que nosotros deseemos 

Antes de tocar el tema de la lactancia y la sexualidad, debemos hacer un repaso por el estadio anterior: el embarazo. Durante el embarazo, es normal en la mujer sentirse más excitada y/o excitable debido a que todas las zonas implicadas en el sexo se encuentran ahora especialmente sensibles y con mayor irrigación sanguínea. La zona pélvica, y especialmente el útero, tienen una mayor disponibilidad de sangre debido a la gestación y esta especial irrigación es también característica de la excitación sexual. La congestión de sangre ayuda además a la mejor lubricación de la zona, añadida a la natural del embarazo. Senos y pezones también se encuentran más sensibles y, en aquellas mujeres en que antes del embarazo resultaban zonas erógenas, ahora es normal que sean fuente de gran excitación. Un extra además puede ser no tener que pensar en métodos anticonceptivos ni en buscar un bebé. Para algunas parejas, por ejemplo, las que han estado largo tiempo buscando el embarazo, puede ser el momento de recuperar una sexualidad libre y completamente satisfactoria.

Por contra, pueden aparecer rechazo o dudas ante el sexo por diferentes motivos. En el primer trimestre, por el cambio hormonal que supone en la mujer el embarazo, puede que la mujer sienta nauseas y/o fatiga. Pasado esta etapa, los cambios que el embarazo supone para el cuerpo femenino puede hacer que algunas mujeres no se reconozcan o no se sientan atractivas; si bien para otras y para muchos hombres estos cambios pueden suponer un extra de atracción sexual. O que tengan dificultades respiratorias o de movimiento.

Por otro lado, está el miedo a dañar al bebé que pueden sentir uno o los dos miembros de la pareja (no hay motivo de preocupación, el peque está perfectamente protegido y aislado dentro del útero). Sin descartar que en algunos hombres pueden estar despertando sentimientos nuevos que le lleven a vivir la sexualidad de otra manera: empiezan a ver a su pareja como “madre” y no como “mujer”.

En cualquier caso, el sexo durante el embarazo es perfectamente seguro y deseable siempre que los dos miembros de la pareja lo quieran y estén de acuerdo. Las posibles dudas sobre la seguridad del bebé nos las puede resolver un profesional sanitario de nuestra confianza, que también nos indicará las precauciones a tener en cuenta en caso de embarazo de riesgo. Si hay dificultades respiratorias o de movimiento, puede ser un buen momento para experimentar con otras posturas en las que la mujer lleve el control de la penetración tanto en ritmo como en intensidad (la mujer encima) o que supongan una penetración menos profunda (de lado, con el hombre detrás), o que simplemente permitan una penetración más confortable sin presionar el abdomen (a gatas o de rodillas y el hombre detrás).

Hay que referir que por el embarazo en sí, habrá sensaciones nuevas tanto para ella como para él que son completamente normales y que no nos deben preocupar:

  • Los labios de la vulva y la vagina están más voluminosos y las secreciones vaginales más aumentadas, lo que incrementa la lubricación y las sensaciones en el área genital son diferentes para ambos.
  • El orgasmo provoca contracciones en el útero y en el post-orgasmo se mantiene más tenso por un rato, pero es normal y no afecta a tu bebé.
  • Al final del embarazo, el orgasmo puede provocar contracciones que cesarán tras unos minutos (y que pueden desencadenar el parto si el bebé ya está listo).

Si, por cualquier causa de las ya mencionadas, decidimos no tener sexo con penetración, no debemos olvidar que hay muchísimas otras maneras de dar y recibir placer, más allá de la relación “completa”. El amor, el afecto y el cariño se pueden expresar de diferentes maneras.

Para amar hay mil maneras y lugares 

Puerperio

Cuando nos referimos a puerperio, no sólo estamos hablando del puerperio inmediato (los 40 días siguientes al parto) sino en toda su extensión (que puede llegar hasta los dos años).

Nacimiento mediante cesárea 

En general, en cualquier parto vaginal, la zona va a estar afectada por el parto. En caso de cesárea, quizás la vagina se encuentre intacta, pero por contra hay una cicatriz que cuidar. Y en ambos casos, el útero está volviendo a su tamaño y estado pre-embarazo, por lo que loquios y entuertos están presentes. Todo esto hace que, mientras estos síntomas físicos están presentes, el sexo con penetración sea totalmente desaconsejable. Pero esto no quiere decir que, una vez restablecida la normalidad física, se “abra la veda”. Hay muchos otros aspectos a tener en cuenta.

Por un lado, el vivir un parto traumático (en cualquier aspecto, físico y/o psicológico) puede llevar a la mujer a un desencuentro con su propio cuerpo, lo que dificultará la reanudación no sólo de las relaciones sexuales completas, sino de cualquier tipo.

Nota: si has vivido un parto traumático, estas páginas pueden ser de tu interés:

Y, dentro de los partos traumáticos, a nivel psicológico hay que incluir las cesáreas (que se están “normalizando” por la tendencia que hay a programarlas, por todo tipo de motivos). Y, a nivel físico, se merece un capítulo aparte la episiotomía.

Episiotomía 

La episiotomía, proceso quirúrgico que consiste en cortar la zona del perineo (piel, músculo y mucosa vaginal) en muchos hospitales es algo rutinario e incluso de protocolo en caso de las primerizas. Es una intervención normalmente innecesaria provocada por diferentes factores, de los cuales uno de los principales es la “obligación” de parir en posición tumbada, totalmente en contra de lo que nuestra fisiología dicta para un parto. En  cualquier caso, la episiotomía en muchas mujeres se convierte en una mutilación genital que, por problemas de cicatrización, les suponen años de relaciones sexuales dolorosas e incluso de molestias en la vida normal.

En nuestra charla, una de las mamás, nueve meses después del parto, nos contaba que para ella la penetración era muy dolorosa. Pero no se acababan ahí sus problemas, sino que nos refería que, sentada en según qué postura, le dolía la cicatriz, incluso andando por la calle sentía ocasionalmente pinchazos.

En caso de una episiotomía mal cicatrizada, el sexo con penetración, por tanto, va a suponer un problema físico para la mujer y la pareja, difícilmente solucionable sin ayuda profesional, ya que ni siquiera una lubricación exterior será solución.

Más información sobre la episiotomía, sus peligros y cómo y por qué evitarla:

Por contra a estos casos de dificultades postparto, las mujeres que han vivido un parto natural y respetado (normalmente en casa, por muy respetuoso que sea un hospital nunca es lo mismo) refieren que, tras el parto, las acompaña un sentimiento de poder, alegría y confianza en su propio cuerpo que repercute en las relaciones sexuales mejorándolas en muchos aspectos. Tuvimos la suerte de que nos acompañó una mami que vivió un parto en casa, que contó como algo maravilloso que, además, había despertado en ella nuevas zonas erógenas que antes del parto no vivía como tales. Concretamente, nos contó que antes del parto a ella la estimulación de los senos no le resultaba agradable, y sin embargo ahora sí. También nos contó que vivía toda su sexualidad mucho más plenamente (qué envidia, eh?).

Parto en casa 

A estos aspectos físicos (efectos del parto en el cuerpo) y psicológicos (cómo percibimos nuestro cuerpo tras el parto) tenemos que unir el vaivén hormonal que supone el postparto y la lactancia (los vemos a continuación). Y no nos olvidemos del cansancio: las noches sin dormir, el periodo de adaptación al bebé y a la nueva situación de madre suelen apartar de la mente todo pensamiento de tipo recreativo.

Lo que es importante recalcar, y más adelante volveremos sobre ello, es que la comunicación con la pareja es imprescindible para pasar esta etapa sin que suponga una crisis.

El cóctel hormonal de la lactancia

Prolactina 

La mujer que amamanta, durante los primeros 6 meses (aproximadamente) está hormonalmente hablando en una situación parecida a la menopausia. Por eso aparecen signos comunes a la misma, como sequedad vaginal y sofocos de calor. El establecimiento de la lactancia supone además una presencia importante de la prolactina, lo que supone la bajada de las hormonas relacionadas con la excitación sexual y la libido. En todo caso, aunque se siga dando el pecho, alrededor de los 6 meses la prolactina ya no alcanza valores tan altos como en el postparto inmediato, pues la producción de leche deja de ser un fenómeno endocrino (controlado por las hormonas) y se mantiene gracias a la succión y vaciado frecuente de los pechos (como si los pechos aprendieran a producir leche y ya no necesitara las órdenes del sistema endocrino). Los niveles basales de estrógenos, progesterona y testosterona vuelven a subir, y también la libido empieza a recuperarse.

Desde el punto de vista evolutivo, este debe ser un sistema de proteger la inversión que la madre ha hecho para concebir, gestar y parir al bebé. Durante 9 meses la madre ha destinado un gran número de recursos a gestar a su descendencia, por lo que no puede “echar a perder” esa inversión con un nuevo embarazo. Es más rentable seguir invirtiendo en la cría con la lactancia, retrasando, de ese modo, otro posible embarazo hasta que el bebé no es tan dependiente de su madre. Pensad que, evolutivamente hablando, no ha pasado tiempo desde que éramos una especie nómada, hace 10000 años.

Los pechos en las relaciones sexuales

El pecho, tras “toda una vida” siendo objeto sexual, de atracción, de repente pasa a ser el medio por el cual se alimenta el bebé. Esto, desde luego, afecta en distintos niveles.

Reflejo de eyección 

En primer lugar, desde el punto físico, hay que tener en cuenta que la hormona que estimula la eyección de la leche es la misma que se produce durante el orgasmo: la oxitocina. Esto hace que, algunas mujeres, puedan tener un reflejo de eyección con salida de leche que, según la mujer, puede ir desde unas gotas que salen del pezón hasta un “chorro” de leche que sale disparado.

De todas las mamis que estábamos, bastantes lo habían vivido en primera persona. En contra de lo que podríamos pensar, no es un hecho exclusivo del periodo de establecimiento de la lactancia, en el que los pechos producen y expulsan leche con cierta facilidad, sino que alguna mamá relató que no lo había vivido durante en esa época pero sí después. En lo que todas coincidían, era en que había sido un “cortarrollo”. Bien por su propia parte, que junto con la sorpresa se encontraron con no saber si era “normal”, o “bueno”; bien por parte de la pareja, de repente se sintió “invadiendo” algo que no era “para eso”.

Y es que en casi todas se presentaba la sensación de que el pecho había pasado de ser “de su pareja” a ser de su hijo y, en muchas ocasiones, los padres o ellas mismas habían pasado a respetar tanto los senos que habían perdido su aspecto lúdico.

No debemos perder de vista que, por lo general, para nuestra generación no ha sido normal ver amamantar. Si acaso, en alguna visita a una recién parida, pero poco más. Así pues, estamos (hombres y mujeres) poco acostumbrados al “uso alimenticio” de los pechos. Por contra, hemos crecido con el uso estético-sexual de los mismos en los medios y en la vida diaria, por lo que es este aspecto de los senos y no el otro el que tenemos asumido como “normal”. Aunque nuestra cabeza nos diga que es tan normal y sano disfrutar de nuestras tetas cuando amamantamos que cuando tenemos sexo, la verdad es que nuestra educación y todos los tabúes con los que hemos vivido nos tienen muy condicionados.

Un buen truco para evitar el componente “cortarrollo” de la eyección de leche es recurrir a la lencería sexy (tenemos la suerte de que hoy en día hay marcas que fabrican sujetadores de lactancia bonitos y sugerentes) que se puede incorporar en el juego previo como un aliciente más. Combinando la prenda íntima con el uso de discos de lactancia, se puede evitar esa falta de naturalidad en el comportamiento de la pareja. Nosotras hemos encontrado estos dos, el de la izquierda en Mimamasemima y el de la derecha en paraBebes. Si pinchas en la imagen podrás ver la página en cuestión.

Y, con esta reflexión acerca de los pechos, su uso sexual y su uso alimenticio, entramos de lleno en otro de los temas candentes de la pareja lactancia-sexualidad, que es la lactancia placentera.

Lactancia placentera

Porque, efectivamente, algunas mujeres experimentan placer mientras dan el pecho a sus hijos, lo que puede generarles un gran desconcierto e incluso sentimientos de culpa. El tabú del incesto es muy fuerte, y cualquier sensación sexual directamente relacionada con los hijos se interpreta por lo general como algo que debe reprimirse. Pero no hay que perder de vista que la lactancia, al igual que el embarazo, forma parte del ciclo sexual y reproductivo de las mujeres, y el baile hormonal que se produce cuando el bebé succiona el pezón de su madre bien puede desencadenar sensaciones de placer físico. La oxitocina es la hormona que, oh casualidad, se segrega para desencadenar el parto, se segrega cuando el bebé succiona el pezón y se segrega durante el orgasmo.

No es de extrañar que así sea. Al fin y al cabo, la naturaleza siempre se ha asegurado de que todas aquellas actividades que son imprescindibles para el mantenimiento de la vida (comer, reproducirnos, dormir) nos resulten sumamente placenteras. La lactancia no es una excepción y, en condiciones normales, amamantar es una experiencia muy agradable para ambos, madre e hijo.

Lactancia placentera 

Algunas mujeres, además, pueden llegar a experimentar sensaciones más intensas e incluso excitación sexual. Saber que es algo perfectamente normal, aunque no demasiado frecuente, puede ayudar a que disfruten de esos momentos sin temor. Sin temor, y sin culpa. Ni el bebé desea sexualmente a su madre, ni la madre, por sentir excitación sexual (incluso orgasmos) durante el amamantamiento tiene ese tipo de inclinaciones hacia su bebé. Es simplemente la libido materno-filial de la que tan bien nos habla Casilda Rodrigáñez.

Os dejo algunos de enlaces al respecto, ya que el tema da para mucho más que un post:

Complicaciones

Las complicaciones postparto en la vida sexual pueden ser muchas y no estar relacionadas exclusivamente con la lactancia. Aunque como es el tema que nos ocupa, nos vamos a centrar en ellas, sin olvidar que se pueden presentar incluso en mujeres que no amamantan.

Dispaurenia: dolor. La penetración resulta dolorosa por diferentes motivos, que pueden ser físicos (debido al estado hormonal postparto, al ritmo de recuperación que tenga el cuerpo de cada mujer, a intervenciones durante el parto, etc.) o psicológicas (partos traumáticos). En estas situaciones, es mejor posponer las relaciones sexuales con penetración. Se puede practicar el sexo de forma muy variada, y las caricias cobran especial importancia en esta etapa: el coito no es la única forma de demostrar amor, deseo, complicidad, cariño… Usar un lubricante o aceite vegetal para combatir la sequedad vaginal, tener paciencia, cariño y respeto es lo mejor.

Como comentábamos, aquellas mujeres que han tenido un parto natural, poco intervenido y sin traumatismos vaginales posiblemente no tengan problema alguno para reiniciar relaciones sexuales, y también es posible que su libido no baje tanto. Incluso que redescubran partes de su cuerpo o su cuerpo entero ;)

De todos modos, normalmente estos dolores deberían haberse solucionado –o al menos mejorado sustancialmente- en torno a los seis meses tras el parto. En caso de que no sea así, es conveniente acudir a un profesional que valore dónde puede estar el problema y las posibles soluciones al mismo.

Lo que puede durar más tiempo, incluso dos años, y provocar un desencuentro con la pareja es el cambio en las necesidades afectivas de la mujer: en el puerperio, la mayoría de madres necesita amor, afectividad y protección por parte de su pareja. Quieren abrazos y palabras de cariño, pero no les apetece practicar el sexo. El padre puede malinterpretar la demanda de cariño con demanda de sexo, y sentirse mal al ser rechazado. La madre puede intentar solucionarlo evitando el contacto físico y no demandando más cariño. El padre puede reaccionar pensando que la culpa es del bebé, pues desde que nació su mujer ya no es la misma, se ha vuelto distante y el bebé la tiene totalmente absorbida. Así pues, se produce una situación de alejamiento mutuo que puede convertirse en una auténtica “prueba de fuego” para la pareja.

Para superarla, es crucial la comunicación. Él debe saber que existen unos factores físicos y emocionales importantes que hacen que su mujer no sienta deseo sexual, pero que le sigue amando y necesitando más que nunca. Y ella debe saber que él quizás se siente solo y excluido de la nube de amor, quiere ayudar y no sabe cómo hacerlo. El padre puede abrazar y dar cariño sin esperar sexo a cambio, y muy posiblemente ello conduzca a mejorar la relación, y por tanto a aumentar el deseo sexual de su mujer.

El sexo abarca muchas opciones 

Otro enlace, “no estamos solas”.

Entre las mamás presentes muchas nos contaban de primera mano este “juego” entre deseo de la madre y deseo del padre, y cómo lo habían superado (o lo intentaban todavía). Algunas hacían referencia a este rechazo de contacto para evitar la demanda sexual de la pareja, que siempre “acababa en bronca”, y esperar a que el deseo vuelva y poder así reanudar su vida sexual previa. Otras, agradecían a su pareja profundamente que las hubieran sabido esperar durante el tiempo que han necesitado para retomarla. Y algunas también referían el ceder ocasionalmente para evitar el problema, y vivir un encuentro no deseado.

El ama de casa perfecta, por y para su marido 

Y aquí, hacíamos referencia de nuevo al entorno cultural en el que nos hemos criado (en general, afortunadamente siempre hay excepciones), en el que la mujer-madre (nuestras madres) tuvo que asumir unos cambios muy drásticos a nivel social: por un lado, no se había “liberado” aún de la imagen de ama de casa y madre perfecta, que tiene la casa impecable, los niños bien vestidos y saludables y espera a su marido con las zapatillas, el puro y el coñac. Y por otro, asumía el papel de mujer trabajadora, siempre guapa y liberada del hogar que hace jornadas de trabajo tan largas como su pareja, y aporta los mismos ingresos (o lo intenta). La realidad de estas mujeres es que tuvieron que ser superwomans y son el ejemplo que aún hoy perdura en nuestra memoria colectiva. Nuestras madres tenían que estar disponibles para todo y para todos; trabajo, hogar, familia, marido, hijos…

Todo ello, sin olvidar la “sumisión” que era tradicional, en la que los deseos, sentimientos y opiniones de la mujer solían quedar relegados a un segundo plano a favor de los del marido.

Hoy en día no debería ser así, aunque es difícil escaparse a esta mirada. Estar en casa con un bebé de un mes es muchísimo más agotador que estar en una oficina 8 horas. Como nos decía una mamá, “ellos se toman el café cuando quieren”. Aún así, seguimos diciendo eso de “ya me levanto yo que él mañana tiene que trabajar”. Como nos señalaba Eloísa, habrá trabajos en que estar súperdespierto sea fundamental: cirujano, conductor, quien trabaje con maquinaria pesada… Pero en casi todos los demás, estar un tanto somnoliento no es tan grave como estarlo con un bebé en brazos que no se quiere dormir. Sin olvidar que el que sale a trabajar tiene un descanso de las necesidades del bebé durante la jornada laboral, amén de que se relaciona con otros adultos en otros entornos, cosa que la persona que se queda en casa no hace. Así que liberémonos de esa imagen del marido sacrificado que se va a trabajar mientras la mujer se queda en casa (como si estuviera viendo la tele y leyendo un libro) y que, por tanto, para compensarle, tiene que, no sólo tener la casa impecable, sino el niño dormido para que “no le moleste” y ella disponible…

Esto, en otras culturas, se soluciona bien estableciendo regímenes de crianza común (en los que la crianza se reparte entre todas las mujeres por lo que se hace más llevadera y la mujer puede estar más disponibles para otro tipo de actividades, sean las que sean), bien con poligamia (así, la mamá puede dedicarse al bebé sabiendo que las necesidades físicas del hombre están satisfechas), bien con mitos que establecen el periodo de lactancia como tabú, impidiendo a los hombres “acercarse” a las mujeres lactantes. Pero como no es nuestro caso, la mejor opción que se nos plantea (o que nos parece a nosotras dos) es la comunicación: contarnos, ambos miembros de la pareja, qué deseamos exactamente, qué sentimos y cómo nos hace sentir la actitud del otro para, así, poder empatizar entre los miembros de la pareja y llegar a acuerdos en el que los deseos de los dos se respeten.

Lactancia paterna

Otro tema que fue saliendo a lo largo de la sesión, es el la lactancia paterna, es decir, la posibilidad del hombre de ser “pezón-sustituto” cuando la madre no está disponible e incluso, en según qué circunstancias, segregar leche.

Por un lado, se empieza a escuchar como normal que en aquellos hospitales que fomentan el contacto madre-bebé, se invite al padre a tener ese primer contacto piel con piel cuando por las causas que sean la madre no esté disponible.

En estos casos, el bebé puede buscar el pezón del padre y engancharse y succionar. Es algo meramente reflejo. Si el bebé quiere, no pasa nada porque mantenga esta succión no nutritiva hasta que esté disponible el pecho materno. Pero no es algo que haya que forzar (tampoco evitar).

Pigmeos Aka 

Así, conocemos referencias de una tribu, los pigmeo aka, en la que los padres ofrecen el pezón, como succión calmante, en caso de que la madre no esté.

No debemos olvidar que, al igual que el pezón está tanto en hombres como en mujeres, la estructura interna también es parecida. El pecho masculino tiene tejido mamario, muchísimo menos que el femenino, pero ahí está. De hecho, hay hombres que sufren cáncer de mamaginecomastia e incluso mastitis.

Cuando nos estamos desarrollando en el útero materno, lo que nos diferencia a hombres y mujeres es el cromosoma Y. En principio, las características de la especie son comunes y lo que hace el cromosoma Y es “dar la orden” de que ese ser se desarrolle como varón o hembra (explicado de un modo muy rudimentario) mediante la acción de la testosterona, por lo que la potencialidad de desarrollar pechos y, por tanto, leche, está en los hombres. De hecho, hasta la pubertad, las mamas de los niños y de las niñas son exactamente iguales. Es la secreción de estrógenos y otros procesos de la adolescencia/embarazo los que hacen que las glándulas mamarias femeninas se desarrollen hasta ser plenamente funcionales.

Sin embargo, está documentado el caso de hombres que, ante situaciones límite, segregan leche, como en los campos de concentración. Os dejo este artículo sobre la capacidad masculina de segregar leche, que está muy interesante:

Papá lactante 

Dyacopterus spadiceus 

No me digáis que no sería la mar de cómodo y práctico que ellos pudieran sustituirnos en algunas tomas… Y con esta “reflexión” rematamos el artículo, y, por si no le conocíais, os presentamos al murciélago frugívoro de Malasia, Dyacopterus spadiceus, en la que los machos de la especie producen leche para amamantar a sus crías. Aunque hay que decir que para ello consumen plantas con altos niveles de fitoestrógenos, que parece que es lo que les provoca la mamogénesis y la lactogénesis.

Os invitamos a nuestra próxima reunión, que será el 26 de marzo, a las 10:00, en Cucú-tras, todo para tu bebé (C/Oslo nº 1 Alcorcón). Y el tema en esta ocasión será “Concepción, embarazo y tándem: la Lactancia y la reproducción“. ¡¡Esperamos veros allí!!

Hemos intentado escoger imágenes protegidas con licencia Creative Commons o, que al menos, tenga un enlace a su sitio original donde se pueda ver el autor o propietario. Para más información sobre la licencia de una foto en concreto (o autor-propietario) pincha sobre ella.

Una respuesta a “Lactancia y Sexualidad, algunos aspectos a tener en cuenta

  1. Un gran artículo. ¡Gracias! Espero impaciente el de la concepción y lactancia en tándem, que Alcorcón me pilla un poco lejos….

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