¿Qué quieren las madres?

Reproduzco aqui una serie de artículos de Mireia Long en los que engloba exactamente eso Qué quieren (queremos) las madres, todos ellos publicados originalmente en Bebes y más

Tras las polémicas declaraciones del Ministro de Trabajo que consideraba que

lo que las madres quieren

escolarizar a los recién nacidos sería una medida a favor de la igualdad, la conciliación y el crecimiento económico se esconde otra realidad muy distinta: lo que las madres quieren de verdad y a esto, no a las fantasías de ningún político, quiero referirme ahora en el convencimiento de que una sociedad libre, justa y democrática debe estar al servicio de las personas y esforzarse para adecuarse a sus verdaderos objetivos vitales, y no al contrario.

Lo que las madres quieren es algo que, más allá de la ideología de cada uno, debería ser tenido muy en cuenta por los políticos que pretenden representarnos.

Si de verdad se quiere ayudar a las mujeres y a las que son madres, y también a sus hijos, sería adecuado escucharlas de verdad, atender a sus problemas reales y darles soluciones conformes a sus aspiraciones. No actuar de espaldas a ellas y sus deseos.

Tras la aparición del estudio europeo del que nos hablabamos recientemente, que revela que, según la OCDE España debe mejorar sus políticas de conciliación, la realidad demuestra que somos un desastre a este respecto de la conciliación.

En otros aspectos, como la mortalidad materno-infantil, nuestra posición es buena, la número 12 en el ranking publicado por Save the Children sobre los mejores países en los que ser madre. Respecto a las bajas maternales o la igualdad salarial, seguimos teniendo mucho que mejorar, si nos comparamos a Suecia, Italia o Reino Unido.

La encuesta del Movimiento Mundial de Madres

Además, de estos datos, me parece imprescindible analizar los datos que ha publicado el Movimiento Mundial de Madres, una Federación de Asociaciones que representa a las madres y sus familias desde 1947 y que tiene la consideración de Consultivo General de Naciones Unidas.

Este organismo acaba de hacer públicos los resultados de una encuesta realizada en el 2011 a mujeres europeas mayores de 18 años que revelan en él lo que de verdad les preocupa y cuales son sus aspiraciones reales. Algo muy a tener en cuenta y sobre lo que os invito a reflexionar conmigo.

El Movimiento Mundial de Madres tiene como objetivo expreso el lograr que la sociedad y los dirigentes políticos sean conscientes de la importancia de las madres para lograr un mundo más pacífico y llevar el progreso social y económico a todos por igual.

Así que vamos a preguntaros y a preguntar a nuestras lectoras qué es lo que quieren las madres, a la vez que los contrastamos con el resultado de la encuesta que el Movimiento Mundial de Madres acaba de publicar.

Las madres europeas

Las mujeres y madres europeas tienen una excelente formación. Hemos pasado años preparándonos, estudiando, esforzándonos. De hecho, las mujeres suelen tener mayor representación en la Universidad incluso.

Sin embargo, y es una realidad incuestionable, seguimos teniendo problemas para incorporarnos al mercado laboral, mantener el ascenso en nuestra carrera especialmente si somos madres y tampoco llegamos a puestos directivos con facilidad.

La maternidad como fuente de discriminación

La maternidad parece ser un problema para nuestro desarrollo laboral, no por culpa nuestra, sino por un sistema que no contempla la importancia real de la crianza en la riqueza de una sociedad ni ayuda a que las mujeres, y tampoco los hombres, compatibilicen las responsabilidades paternas y el tiempo que un hijo necesita, con el trabajo, que se diseña con horarios incompatibles con los niños y no ayuda a quien necesita o desea desconectarse durante unos años para criar a sus hijos.

Se pierden muchos recursos con este modelo, se pierden a las mujeres que podrían seguir aportando su valía a tiempo parcial o tras unos años de entrega a la maternidad, se pierde a los padres que deben conformarse con ver a sus hijos un par de horas al día.

¿Qué soluciones nos ofrece la sociedad? Parece que el modelo nos impulsa a renunciar a la aspiración de quedarnos con nuestros bebés más que unos pocos meses. Nos obliga a incorporarnos al mercado laboral con un modelo pensado para personas que no tienen hijos o que aceptan, conformes, lo que es respetable si no es obligatorio, a dejarlos desde bebés en instituciones que cuiden de ellos gran parte de las horas del día.

Pero ¿es eso lo que quieren las madres? Veremos en el siguiente tema algunas respuestas a esta pregunta clave.

¿Qué quieren las madres? (II)

madre que está con su hijo

Pues bien, hemos visto los datos sobre la situación de las madres en España y las soluciones posibles a nuestras necesidades y deseos vitales, bastante diferentes a la idea absurda y peligrosa de escolarizar a los recién nacidos para conseguir una mayor igualdad y conciliación laboral para las madres.

Buscando averiguar lo que las madres quieren me atrevo a lanzaros una preguntas.

¿La solución a la maternidad en el mundo actual es que renunciemos a estar más tiempo con los niños, a criar a nuestros bebés y a disfrutar de la infancia irrepetible de los niños? Yo creo que no. ¿La solución es acortar las bajas de maternidad o impulsar a las madres a renunciar a ellas? Yo creo que no. ¿La solución es institucionalizar a la infancia? Yo creo que no. ¿La solución es hacer miles de guarderías para los recién nacidos? Yo creo que no. O, por lo menos, no es la solución que todas las madres quieren que les sea impuesta aunque vaya en contra de sus deseos, sus necesidades y, lo que es más importante y parece que olvidamos, los deseos y las necesidades de los bebés.

Y la encuesta del Movimiento Mundial de Madres parece indicar que la opinión mayoritaria de las madres europeas está en esta linea. Seguiré reflexionando sobre este tema.

Ser madres nos cambia la forma de ver la vida

Ser madres nos cambia la vida y la forma de ver el mundo, nuestras prioridades. Incluso para quienes desarrollan una carrera satisfactoria sus hijos pasan a ser el motor de sus vidas y darles una infancia sana y feliz es su prioridad.

Sin generalizar, entendiendo que cada familia tiene sus necesidades y su forma de ver el mundo, creo que aplicar un único modelo, el del igualitarismo absolutista, no responde a los deseos reales de la mayoría de las madres, que, sin renunciar al trabajo ni a la estabilidad, desearían poder pasar mucho más tiempo con sus hijos. ¿Qué quieren las madres? Esta es la cuestión.

¿Guarderías para todos?

Las guarderías son una opción válida y respetable, pero hoy por hoy más que una opción a la que las mujeres puedan acudir libremente, se han convertido en una necesidad y algo casi inevitable. Pero ¿es generalizar, hacer inevitable y casi obligatoria la guardería lo que quieren las madres?

Las madres trabajadoras no pueden hoy por hoy decidir si quedarse en casa criando a sus bebés, tienen que llevarlos, les parezca o no la mejor opción para sus familias, a una guardería.

Y estas, aunque en muchos casos sean lugares lo más respetuosos posibles con los bebés, no pueden substituir la presencia de la madre que es lo que realmente necesitan los bebés y lo que mejor les ayuda a desarrollarse plenamente.

Los niños se adaptan a todo. Las mujeres y los hombres también. Pero son pocos los que desearían, si pudieran elegir de verdad, dejar a sus bebés en la guardería y menos a tiempo completo o en edades muy tempranas.

Las madres quieren poder estar más tiempo con sus hijos

Si pudiéramos tomar una decisión a este respecto, libremente, sin el temor de perder el trabajo o sin la necesidad económica imperiosa derivada a de unas bajas de maternidad ridículas y unas medidas complementarias insuficientes, pocas serían las mamás que se separaran tan pronto de sus hijos y tantas horas al día. Las madres quieren poder estar más tiempo con sus hijos.

Muchos especialistas reclaman precisamente eso para mejorar la salud física y emocional de los niños: Más tiempo con los hijos.

Esta es mi opinión y la de la encuesta del Movimiento Mundial de Madres que estoy repasando a la vez que os escribo esto. Me gustaría saber si nuestras lectoras madres y sus parejas quieren estar más tiempo con sus hijos, de verdad lo que ellas quieren, no lo que quiere un ministro que parece tener el modelo espartano de sociedad, como bien le ha calificado el psicólogo Ramón Soler en la revista Mente Libre o quizá, simplemente, ese modelo educativo y social platónico que ya soñana con encauzar a los niños para servir al Estado y no salirse de sus filas jamás.

Yo estoy cansada de leer y escuchar a madres desgarradas al dejar a bebés en la guardería y que relatan el sufrimiento emocional que les produce a ellas y a sus hijos esta separación tan poco natural.

Lo que queremos la mayoría de las madres

Como digo, nos adaptamos a todo, sobrevivimos, compensamos con amor a raudales, pero seguimos pensando que no es eso lo que de verdad queremos como madres. No lo digo yo, no lo digo por las experiencias de muchos años con grupos de madres, lo dice también la encuesta que he citado y que os animo a analizar con más profundidad.

Basta con asomarnos a la forma en la que Suecia cuida de sus hijos , como nos cuentan en el Blog Alternativo, para que sintamos envidia y un lógico deseo de mejorar nuestro sistema, dejando de escuchar a los que nos han educado en el “no se puede”.

Según esta encuesta, el 63% de las madres se decantarían por trabajar, si, pero a tiempo parcial, para poder pasar mucho tiempo con sus hijos sin renunciar a tener una remuneración propia y su desarrollo laboral. Solamente un 11% querría trabajar a tiempo completo y un 26%, una cifra nada desdeñable, que representa a un cuarto de las madres, preferiría no trabajar y dedicarse a sus familias a tiempo completo.

Veremos más adelante lo que significan estas cifras y que nos revelan sobre lo que quieren las madres.

¿Qué quieren las madres? (III)

una mamá con su hijo

Y sigo, sigo preguntándome qué quieren las madres y si hay realmente fórmulas para que la sociedad responda a lo que ellas quieren, adaptándose a ellas y a los niños.

Si la sociedad respondiera a los deseos de las madres y extendiera esta encuesta a los padres, estoy convencida que no solamente las mujeres, también muchos hombres preferirían trabajar a tiempo parcial, disponiendo de tiempo y energías para estar con las personas a las que aman, cuidando a sus hijos, acompañando su día a día, educándolos ellos principalmente, no sólo, como sucede ahora en muchos hogares, llegando reventados a las ocho para bañar y dar cenas, leer un cuento y poco más durante la semana.

A partir de ahora, y sin perder de vista los resultados de la encuesta del Movimiento Mundial de Madres, me adentro ya en lo que yo creo que podría ser un modelo válido y justo de sociedad, que respondiera a la igualdad de oportunidades sin discriminar a las madres ni obligarlas a renunciar a estar con sus hijos.

Me encantaría conocer vuestras opiniones y si este modelo sería en el que consideráis que podríais criar a vuestro hijos con más libertad y felicidad.

Os propongo un nuevo modelo social

Puede parecer una utopía pero yo lo veo más bien como el objetivo, la solución, el paradigma: un nuevo modelo social que responda a lo que quieren las madres. No un modelo que enaltezca como ejemplo a una madre que deja a su hijo recién nacido para seguir con su carrera sino un modelo de libertad y conciliación real.

Soñemos: padres y madres que trabajaran sin renunciar a pasar más tiempo con sus familias, ese es el nuevo modelo. Más descansados, más felices. Rindiendo a tope en las horas de trabajo, viviendo cerca del puesto laboral o haciendo teletrabajo. Repartiendo los puestos de trabajo, la riqueza, el empleo. Conciliando de verdad, no vendiendo conciliación cuando es todo lo contrario lo que se propone.

Siendo más productivos y más sanos, menos estresados, más alegres. Compartiendo responsabilidades y tiempo de labores en el hogar, aunque no hagan exactamente las mismas cosas cuando hay un recién nacido y pudiendo adaptarse a cada etapa de sus hijos. Logrando que los niños se sientan menos solos.

Pero la realidad es otra, la de que España no confia en la conciliación y sus beneficios aunque organismos internacionales como UNICEF reclamen más medidas de conciliación reales y efectivas.

A pesar de ello, es bien sabido que la productividad no aumenta con las horas de trabajo, más bien disminuye. También es bien sabido que un trabajador satisfecho, con tiempo y sin tener que verse desgarrado entre la obligación o el miedo de perder su trabajo y el estar con su familia o cuidar a su hijito enfermo, rinde más y se siente más comprometido con su labor profesional y su empresa, porque se siente valorado en todos sus aspectos.

Nuestros hijos sabrían de este modo que sus papás están a su lado. Que podrán quedarse en casa si están malitos. Que siempre habrá alguien disponible. Que podrán pasar muchas horas con sus padres, aunque vayan un rato a la escuela o a la guardería, y que las tardes serán un tiempo largo, en el que aprender, jugar, pasear y descubrir el mundo con las personas que más los aman.

Niños seguros y sanos. Personas más felices, más ricas en todo, no solamente en lo material, más ricas en vida y en humanidad, en recuerdos compartidos en sus familias y acompañados por ellas en su descubrimiento del mundo.

La verdadera riqueza es biológica

Pues la riqueza, la verdadera riqueza, es biológica. Hoy estaba leyendo a mi hijo un libro, “Danza de espejos”, de Lois McMaster Bujold, y uno de los personajes dice precisamente eso, creyéndose moribundo, a su hijo recién encontrado: “La verdadera riqueza es biológica”.

La verdadera riqueza es el tiempo compartido, el amor trabajado, la comunicación: nuestros hijos, nuestras familias, el futuro que construimos. ¿Es que esa riqueza no debería ser el objetivo de la sociedad?

Si sumamos el 26% de las madres que preferirían quedarse en casa con sus hijos y el 63% que prefiere un puesto a tiempo parcial, nos queda que un 89% de las madres querrían poder pasar más tiempo con sus hijos y ser sus principales cuidadoras a lo largo del día. ¿Es tan raro, tan absurdo, tan retrógrado, tan poco feminista querer pasar el tiempo haciendo de madres de nuestros hijos y no solo dos o tres horitas al día?

Una sociedad que responda a lo que las madres quieren

Una sociedad que respondiera a lo que las madres quieren no se si sería “feminista” al uso, prefiero mejor, hablar de una sociedad justa, libre e igualitaria, sería una sociedad en la que las madres y los niños también fueran escuchados, atendidos, reconocidos y cuidados.

¿Es eso lo que quieren las madres? Veremos en los temas siguientes que quieren y como podría funcionar este modelo social.

¿Qué quieren las madres? (IV)

maternando

Y siguiendo dándole vueltas a lo que las madres quieren que les de la sociedad, planteándome un modelo en el que sus deseos tuvieran cabida, llego a la conclusión de que habría que buscar fórmulas para lograr una sociedad maternante, centrada en la crianza de los ciudadanos del futuro y volcada en atender sus necesidades primarias.

Pero, para que nadie me acuse de utópia, vamos a hablar de dinero, de costes y de riqueza. Pues una sociedad que no identificara conciliación con guardería no nos saldría, de ninguna manera, más cara.

Una sociedad maternante

Una sociedad feminizada, maternante, centrada en la crianza y las necesidades de los niños sería, estoy segura, una sociedad más feliz.

No debe implicar obligatoriedad para todos, pero si libertad de elección real y un modelo en el que no sea la producción con sistema pensado en contra de los niños el objetivo prioritario, sino una producción de hogar y calor, felicidad y tiempo para las familias.

¿O es que las familias, los niños, ya no importamos y solamente somos eslabones en la producción, egipcios destinados a ocupar el lugar en la construcción de una pirámide que no nos devuelve justamente la riqueza o nos roba el tiempo más preciado que es ver crecer y cuidar a nuestros niños?

Pero vamos a hablar de dinero ahora. Lo que cuesta el modelo de conciliación de las guarderías de verdad.

Hablemos de dinero

Pero hablemos de dinero, la única forma de riqueza que parece entenderse. Una plaza de guardería sale muy cara de mantener. El sueldo de las cuidadoras, de los administrativos, de las limpiadoras y auxiliares, de los funcionarios que las organizan y controlan, luz, agua, calefacción, productos de limpieza, material escolar, mantenimiento del local, seguros, formación, publicidad, actividades, suelo, construcción… mucho, pero que mucho dinero es lo que cuesta tener a los niños en la guardería.

En solamente el mantenimiento de una plaza escolar el Estado gasta más de 5000 euros al mes. En una plaza de guardería pública lo desconozco concretamente, pero recuerdo Rosa Jové explicaba que puede salir por unos 2000 euros al mes.

Ya quisiera yo esos 5000 euros que no uso para poder educar a mi hijo libremente, pero renuncio a ellos para que otros, los que lo necesiten, los usen. Pero, si de verdad cuesta eso una plaza de guardería, aunque sea la mitad, ¿cuantas mamás no se quedarían en casa si pudieran recibir ellas ese dinero y además las garantías sociales que reciben las cuidadoras ajenas a la familia?

Los costes añadidos de la guardería

La guardería tiene además muchos costes añadidos, ocultos. Los niños que van a la guardería se ponen malitos, en general, más que los que son cuidados en sus casas y tienen más incidencia de algunas enfermedades. Ya solamente eso, en atención médica, medicinas, sería un ahorro monetario.

Encima, le deberíamos sumar todas esas bajas que piden las madres, a veces mintiendo diciendo que son ellas las que están malas, para poder quedarse a cuidar a un niño enfermo en casa y no mandarlo con fiebre a la guardería, evitando el contagio de otros.

Además, como ya había explicado, la guardería no es la mejor opción para el óptimo desarrollo de los niños según expertos centrados en la crianza respetuosa con las necesidades infantiles, como son Eduardo Punset, Eulalia Torrás o Carlos González.

Cuando se calcula la riqueza de un país solamente se computa el trabajo remunerado. Eso deja mucho trabajo real, el que suelen hacer las mujeres cuidando a sus hijos o a familiares enfermos o ancianos, sin computar. Y eso también es riqueza y trabajo, una riqueza invisible, un trabajo despreciado sin el que ninguna sociedad podría seguir adelante.

Simplemente si en vez de empecinarse en construir guarderías y negar la ampliación de las bajas maternales, se invirtiera ese dinero en ayudar a las familias que quisieran quedarse cuidando a sus hijos, pondríamos las bases de una sociedad en la que las madres serían realmente libres de decidir que quieren hacer con sus vidas. Pagándoles a ellas lo que se paga a las guarderías. El gran secreto de la concliación, el truco, el cambio de modelo social y productivo que primara la libertad y los derechos de los niños.

La madre esclava

Una mujer que se convierte en madre, y esto implica al 78% de las mujeres europeas mayores de edad, una parte muy significativa de la sociedad democrática, su manera de ver el mundo y sus prioridades dan un vuelco enorme y no quieren trabajar a tiempo completo mientras sus hijos son pequeños si pueden elegir.

Si no podemos elegir quedarnos con nuestros hijos somos esclavas, esclavas del sistema de trabajo y de la sociedad que nos niega la posibilidad de elegir, pagándonos por la más importante labor que existe: formar y cuidar a nuestros hijos, los ciudadanos del futuro, como le pagan a otros por hacerlo.

La mayoría de las madres ya no queremos lo mismo que antes, ya no queremos lo mismo que antes, lo repito, lo reitero, creo que es algo muy claro, mal que le pese al Ministro de Trabajo, a Badinter, y a los ideólogos de una sociedad desmaternizada, que quieren convencernos de que ser madre es una esclavitud y de que veamos a nuestros bebés como objetos que entregar a las instituciones.

Toda una corriente ideológica está empeñada en negarnos nuestro derecho a elegir, convenciéndonos de que querer pasar más tiempo con los hijos es retrógrado, antiprogresista, machista o enfermizo, hasta tratando de convencernos que unos desconocidos van a atender mejor a nuestros bebés que nosotros mismos. De que somos una inútiles que vamos a hacer daño a nuestros niños si no nos separamos de ellos cuando son bebés. El colmo del absurdo.

La madre libre decide libremente

No es verdad. Las madres queremos estar con nuestros hijos, al menos, una gran parte de las madres quieren pasar más tiempo con sus hijos. Le guste a algunos o no, respetando a quien quiera vivir de otra manera, nosotras también tenemos derecho a ser escuchadas. La madre libre decide libremente.

Incluso las madres que desean seguir trabajando a tiempo completo no son madres que quieren separarse de sus hijos, ellas también necesitan medidas reales de conciliación con urgencia: bajas más largas, ayudas, medidas fiscales y sociales, guarderías cerca del trabajo, permisos si el niño está malito, flexibilidad, libertad.

Incluso quien trabaja a tiempo completo quiere poder estar con sus hijos más tiempo y cuando ellos más las necesitan. Y desde luego dudo mucho que consideren que meter a un recién nacido en la guardería sea un modelo deseable ni una forma de respetar los derechos y las necesidades de su hijo.

La conclusión parcial sería que las madres queremos estar con nuestros hijos y nuestros hijos se benefician de ello. Sin embargo, seguiré profundizando en este tema, buscano una forma de adecuar lo que quieren las madres a la realidad social.

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