Quiereme cuando menos lo merezca que será cuando…

Los queremos, los queremos mucho, pero a veces perdemos la paciencia, esta sencilla frase merece ser tenida en mente de todos los padres, porque tan solo al escucharla seguramente cambiemos de actitud. Desde Crianza y Confianza

Quiereme cuando menos lo merezca que será cuando…

… será cuando necesitaré unos brazos que me consuelen porque se me ha roto mi juguete preferido ¿no recuerdas lo que querías a tu muñeca de rizos rubios?

… será cuando me duele la tripita porque los cólicos no me dejan dormir, tú estarás cansada pero yo tendré un dolor que no responde a nada.

… será cuando después de un largo día fuera de casa cansado y agotado no me queden apenas fuerzas para poner la mesa a la hora de la cena provocando tu enfado.

… será cuando no me apetece ni lo más mínimo dar un beso a esa señora que no conozco de nada y se empeña en estampar sus morros en mi cara. ¿Acaso el cariño debe de ser forzado?

… será cuando descoloque las cosas de su sitio después de que las hayas terminado de colocar… simplemente quiero jugar: soy un niñ@.

… será cuando derramo un vaso lleno de agua en la mesa, no te olvides que el primer asustado por lo ocurrido he sido yo. Quiereme, no me grites. ¿Qué pensarías si tu jefe te chillara porque tuviste un error en tu trabajo?

… será cuando traigo una nota de la escuela porque el maestro ha considerado que no me he portado bien. Todos en clase me miraban mientras me señalaban con el dedo. Ya he tenido mi consecuencia ¿no crees que es mejor que te explique lo sucedido?

… será cuando tengo miedo por la noche y me meto en tu cama, sé que no hay mucho sitio y que necesitas descansar, pero yo te necesito a mi lado, más que nunca.

… será cuando te he pegado un susto al cortarme con un jarrón que tiré al suelo por jugar a la pelota dentro de casa. Estoy asustado, lo he hecho mal, te necesito.

“Quiereme cuando menos lo merezca, que será cuando más lo necesite”. Es una frase que nos sirve mucho a los padres y madres. En los momentos en que con razón o sin ella, estamos a punto de enfadarnos desmesuradamente. Antes de ello intenta empatizar con tu hijo. Quizás lo único que necesite en ese momento es hablar con nosotros, explicarnos las cosas y abrazarnos.

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