“A la UTOPÍA se llega cuando l@s niñ@s son felices”: entrevista a la escuela libre Donyets en Valencia

La maternidad, el derecho a maternar, debería ser un espacio protegido en el que madre y bebé pudieran dedicarse a lo que han de dedicarse : crecer, sin que nada pusiera en peligro su integridad. En todas las campañas electorales nos hablan de todas las guarderías que van a hacer, pero ninguna nos promete, ni nos ofrece tiempo, tiempo remunerado para criar a nuestros hijos, no estoy hablando de los cuatro míseros meses que nos regalan ahora, estoy hablando de los tres años que ya está demostrado que necesita un bebé para tener un mínimo de autonomía. Los niños son el futuro. ¿Que futuro queremos? ¿Qué tipo de sociedad queremos para mañana?. Desde El Blog Alternativo.

Can-Men – 02 Jan 2011

“La realidad fragmentada. Y los sentimientos secuestrados. Es así como vivimos muchos de nosotros el día a día cotidiano. Tiempo para comer, otro tiempo para trabajar, después ver la televisión y nos queda algún cacho para el amor o la diversión,.. LA VIDA SE VUELVE “ESPECIALIZADA” Y PARCELADA. También al niño o niña le toca vivir ese esquema, para desgracia suya”

“Si la niña o el niño pudiesen diseñar las relaciones con nosotros, nos pedirían que no los llevásemos tan de acá para allá, nada de habitaciones separadas para dormir, nada de guarderías “tempranas” que nos muestran colores en tablillas de colores, nada de “niñeras reales o virtuales”, que hacen piruetas para que engullas no sé qué, nada de prisas porque hay que ir a dormir o levantarse,… Nos piden, sobre todo, caricias y miradas, amor cercano, NUESTRA PRESENCIA NO MEDIATIZADA, contacto cuerpo a cuerpo…”

“¿Por qué en lugar de tanta publicidad y empeño en que llevemos nuestros hijos/as a las guarderías y escuelas infantiles, no se dedican más esfuerzos sociales respetar LAS VERDADERAS DEMANDAS DE LAS MADRES, de las demandas emocionales de esos hombres y  mujeres que están creciendo? ¿No nos importan sus sentimientos?”
Donyets

“Los primeros huelguistas ingleses expresaban su ira rompiendo los relojes contra las paredes de las fábricas. Esos relojes eran el símbolo que les robaba el tiempo de vivir y gozar“.

¿Hemos mejorado mucho en estos 300 años de diferencia más allá de las condiciones higiénicas y ciertos derechos laborales? ¿Acaso ahora las prisas no condicionan nuestra vida y especialmente las de la infancia? ¿El mercado de trabajo ha evolucionado a favor de los intereses humanos o la sociedad se ha mimetizado con el Sistema tragando con todo? ¿Son los niños del siglo XXI más felices con sus consolas, diagnósticos y el “tiempo de calidad” que les dedican sus padres?

¿Existen alternativas?

Desde Valencia, ESTER, Escuela Española de Terapia Reichiana, nos envía una contundente entrevista a los coordinadores de un proyecto de educación libre con más de 17 años de experiencia e integrado por unas 40 familias con niños de 2 a 14 años. Si el nombre lo dice todo, ellos se llaman “Donyets” que significa “DUENDE” en valenciano y que nos remite a risas, libertad, inocencia y felicidad.

La entrevista ha sido realizada por Òscar Llago i Giménez y publicada en la revista Rojo y negro en diciembre 2010, que adjuntamos abajo, y en ella se habla de la vida vista con ojos y necesidades de bebés y niños, de falta de conciliación laboral-familiar, de abdicación de nuestras responsabilidades como padres, y, sobre todo, de la existencia de opciones, porque no hay nada ni nadie que pueda detener a las personas cuando se organizan y quieren mejorar su vida y el mundo.

Os invitamos a leerla y tenerlo en cuenta.

 

Una de las aportaciones más interesantes de éste nuevo siglo a la cuestión de la precariedad y los cuidados a las personas dependientes con la consecuente identificación y desarme del sistema patriarcal, económico y sociolaboral que soportamos, han sido las reflexiones entorno al Derecho Universal de Ciudadanía (CGT, Noviembre de 2004).

Pretendiendo seguir y profundizar con el debate abierto en la sociedad, entrevistamos a los coordinadores del Espacio de Prevención y Educación Libre “Els Donyets”, ubicado en Olocau, València. Con Wilhelm Reich y Alexander S. Neill como referentes, en “Els Donyets” llevan 17 años ocupándose de que los niñ@s tiendan hacía la autorregulación y el autogobierno.

¿Cuáles son las necesidades reales del bebé?
Si la niña o el niño pudiesen diseñar las relaciones con nosotros, nos pedirían que no los llevásemos tan de acá para allá, nada de habitaciones separadas para dormir, nada de guarderías “tempranas” que nos muestran colores en tablillas de colores, nada de “niñeras reales o virtuales”, que hacen piruetas para que engullas no sé qué, nada de prisas porque hay que ir a dormir o levantarse,… Nos piden, sobre todo, caricias y miradas, amor cercano, nuestra presencia no mediatizada, contacto cuerpo a cuerpo…

Esas son nuestras necesidades ecológicas, la de nuestros niños y niñas, que también son las nuestras como especie, y que nuestra memoria filogenética nos mantiene vivas y actuales.

Un mamífero humano es un bebé balbuceante, lactante, escudriñador, con ganas de gritar y moverse, con necesidad de chupar y relamerse,.., con la sed clamorosa de nuestra “presencia”, pero no la de “cualquier otra presencia”… No hay en principio sustitutos para esa funcionalidad natural en edades tempranas de la vida – los 3 primeros años sobre todo- (¡Hasta los pingüinos del Antártico saben reconocerse entre miles de pájaros vestidos de frac!) Es el principio en la formación de la identidad humana, esa continuidad en la presencia.

¿Qué significa reivindicar una maternidad y paternidad consciente y ecológica?
La realidad fragmentada. Y los sentimientos secuestrados. Es así como vivimos muchos de nosotros el día a día cotidiano. Tiempo para comer, otro tiempo para trabajar, después ver la televisión y nos queda algún cacho para el amor o la diversión,.. La vida se vuelve “especializada” y parcelada. También al niño o niña le toca vivir ese esquema, para desgracia suya.

Y con todo, la naturaleza de ese bebé se rebela constantemente contra algo que no entiende… Sus necesidades son globales, y más primarias que la fragmentación o especialización en nuestros trabajos. Su demanda es como las de aquellos mamíferos cercanos, que tiene por parientes, de los que forma una familia felizmente terrestre.

Es la realidad piel-a-piel, el contacto de las miradas, el mamar-succionar y el explorar el mundo, el ser escuchado-atendido por alguien como yo,… El bebé se rebela contra un esquema que no entiende: ahora toca mamá, luego guardería, un rato de tía-abuela, salpicado de presencias con el padre, otra vez mamá,..; les resulta ininteligible un esquema que damos por supuesto en la cotidianidad de nuestros quehaceres adultos… No entendiéndose la realidad, ésta se torna fantasmagórica, de imágenes rotas en espejos que es necesario volver a juntar. El “papá especializado”, la “mamá especializada” puede que ayuden a recuperar cotidianamente ese amasijo de trocitos de realidad, pero a veces, a muy duras penas.

¿Es posible conciliar vida laboral y satisfacción de las demandas del bebé?
Tener trabajo -y bien remunerado- tendría que venir a la par de una protección social al entorno infantil; a la madre en primer lugar, al padre, a ese sistema familiar entero que está ayudando a crecer y madurar a la prole humana.

Y eso tendría que permitir a la madre otro estatus en ese ámbito de atención, al menos hasta los 3 o 4 años de vida del infante. El que no exista una lactancia-amamantamiento hasta los 3 o 4 años, permitida y asumida por toda la sociedad no es un problema laboral de la madre y los empresarios que quieren deshacerse de ella en la empresa, es un problema social básico, de la forma en que resolvemos esas necesidades más básicas en la crianza, es entender qué priorizamos, y qué sociedad estamos deseando y construyendo. Asumir por todos otro enfoque cambia la perspectiva humana del problema.

¿Cuál es el papel que juega la escolarización infantil temprana?
La satisfacción de las necesidades básicas del infante nada tiene que ver con la creación de espacios sustitutorios, “precoces”, que estiren por los pelos el desarrollo infantil, y que se pueda mantener el derecho laboral de las madres y los padres al trabajo.

Este esquema “especializado” desde muy temprana edad es el que va justo en detrimento de las demandas infantiles, es constrictivo. Otra cosa es que existan y que no haya más remedio que su utilización para familias en aras de su supervivencia real. Y puede que las personas que allí están trabajando sean maravillosas, con empatía de relación,.. Ese no es el problema.

El problema social continua sin resolverse. ¿Por qué en lugar de tanta publicidad y empeño en que llevemos nuestros hijos/as a las guarderías y escuelas infantiles, no se dedican más esfuerzos sociales respetar las verdaderas demandas de las madres, de las demandas emocionales de esos hombres y  mujeres que están creciendo? ¿No nos importan sus sentimientos? ¿No nos importa su impacto a largo plazo? ¿Sus consecuencias personales y sociales?

Abocar, masivamente, a niños y niñas, y de forma temprana a espacios sociales a los que por naturaleza no están preparados, implica que las estructuras afectivas se resienten, pasamos del “vivir acorde a las sensaciones-percepciones fundamentales” a adaptarnos y moldearnos en un proceso que al niño niña le viene grande, no es lo que desearía: socialmente y de forma global no supone ninguna ventaja. Por otro lado, es abdicar de la función paterna en la crianza.

¿Quién es el secuestrador o quién se deja secuestrar en todo esto? ¿La racionalidad de las tareas tendría que ver con otro esquema de crianza?
Los primeros huelguistas ingleses expresaban su ira rompiendo los relojes contra las paredes de las fábricas. Esos relojes eran el símbolo que les robaba el tiempo de vivir y gozar. Hoy, trescientos años después, tendríamos que reivindicar, más allá de eso, nuestra función maternal y paternal que está en entredicho, que nos encamina -sigilosamente- a otra perspectiva de relación educativa, que nos la están robando ; que se pretende una delegación complaciente.

Las demandas sociales no tienen que referirse únicamente al derecho al trabajo digno, sino primeramente, cómo y cuáles tendrían que ser los modelos de relación en nuestra sociedad. Y uno de los más importantes: ¿cómo atendemos a las demandas globales educativas de nuestros niños? ¿podemos pensar que sus necesidades afectivo- emocionales van a ser cubiertas?

Hacernos eco de ese papel imprescindible de madres y padres es desempolvar nuestros propios sentimientos del niño/a que fuimos. Sentirlo es la base del cambio. Y la reivindicación es fundamentar la felicidad de la infancia, su armonía como personas, más en contacto en nuestra relación ecológica en el mundo. Al fin y al cabo, es el primer ecosistema al que tenemos que proporcionar cuidado, el de la crianza responsable.
Òscar Llago i Giménez, es afiliado de CGTValència.

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Entrevista enviada por Ester, Escuela Española de Terapia Reichiana

Sitio oficial: Donyets (en construcción) y hablan de ellos aquí y aquí

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