Diario de un parto vaginal despues de dos cesareas

Desde el parto es nuestro una de sus asociadas nos relata su peregrinación, para conseguir algo que es del todo posible, un parto vaginal después de dos cesáreas.
Un diario en el que no deja de asombrarme la entereza de esta mujer, que contra viento y marea se mantiene en su posición y …….bueno, os anticipo ya, que tiene un final feliz.
El diario de M, socia de El parto es Nuestro que reclama su derecho a intentar un parto después de dos cesáreas nos ha parecido tan ilustrador del (mal) trato que todavía reciben muchisimas embarazadas en nuestro país que creemos importante publicarlo. A lo largo de las próximas semanas publicaremos los siguientes capítulos de esta historia (Tanto la SEGO como la americana ACOG recomiendan el intento de parto vaginal después de dos cesáreas, ya que el riesgo es similar al de una cesárea anterior: mínimo)

Manifestante por el derecho al PVDC (VBAC)

SEMANA 36

Hay ocasiones que me gustaría tener horchata en vez de sangre. Ayer visita del tercer trimestre al gine de SS. Abre la cartilla de embarazada y empieza a completar el informe para paritorios (monitores). -”Cesárea y cesárea, así que cesárea seguro (se dirige a la enfermera) a esta la enviamos a monitores antes (semana 37), porque como es cesárea si o si, hay que programársela antes“. Imaginaros mi cara, en menos de 1 minuto en la consulta, la señora ginecóloga ya ha utilizado la palabra cesárea en 4 ocasiones. (A partir de este punto voy a sustituir la palabrita por una C….)

-”¿Querrás ligadura no?        -”No”

-(Ojiplática) “Hombre, en la segunda C…. lo recomendamos, en la tercera casi obligamos”

-”No a mi”….”Gracias”

-”Imagino que conocerás los riesgos”      -”Si……gracias”

-”¿Que tal el embarazo?” -”Bien” -”¿Has cogido mucho peso?” -”300gr” -”Pero chica, ¿y eso?” -”Ya ves….Vomito mucho en mis embarazos” -”¡¡¡¡¡Pero te alimentas bien y eso, porque tus niños son grandes!!!!!” “Los niños nacen con buen peso. Si yo engordo 300gr en 8 meses de embarazo, imagine mi alimentación.” -”Pues tus analíticas y tu tensión son estupendas, cuando salgas del hospital vas a parecer una sílfide (risitas). Veo que la glucosa te dio 145 ¿no te mandamos la curva larga?” -”No quise hacérmela”

Levanta la cabeza, y en ese momento (ya era hora) se da cuenta de que algo no va del todo bien. Me sonríe y me dice que pase detrás de la cortina para tomar la muestra del estreptococo, pesarme (¿para que me ha preguntado antes?) y hacer una eco. Mientras me la hace me comenta que todo está bien, líquido y placenta correcta, cordón y cicatriz perfecto. -”Niña en cefálica, aunque eso nos da lo mismo para C…. Te mandamos tan pronto a monitores, porque con 2 C…., no podemos dejarte para mucho. Te programarán antes de que salgas de cuentas. No podemos dejar que empiecen las contracciones. Ya sabes… por los riesgos que corres….” (Silencio a la espera de mi contestación) “Bueno…. pues aquí tienes el consentimiento de la C…, me imagino que ya sabes lo que es. Al fin y al cabo es la tercera C…, ya habrás firmado 2 antes.” -”No, solo 1″ “Es cierto, la primera C… fue urgente…Bueno chica, eso es todo, espero que tengas una C… estupenda y una recuperación mejor” -”Gracias”

Resumen; aprox. 6 o 7 min. de conversación en las que ha utilizado 11 veces la palabra cesárea. En ningún momento se ha presentado. Me ha tratado como a una colegui más de su cuchipandi y me ha informado igual que yo a mis tortugas. Salí de la consulta con unas ganas terribles de matar al primer individuo que me dirigiera la palabra.

Resultado: un día de perros. Esta mañana había perdido 200 de los 300 gr. que tan arduamente había logrado conseguir. Monitores el viernes, en la semana 36+6 y por lo tanto comienza el enfrentamiento directo con el sistema.

Diario de un PVD2C (2)

Agosto 13, 2010 por elpartoesnuestro

“Lo que vio mi ginecologo (corte aquí)” de Michele Demont 

(Semana 36+5)

Hoy tocaban monitores. Os juro que he tratado de ser buena, pero ya advertí que soy una bocazas.

Era la primera, una matrona muy amable me ha dirigido a una sala con 4 camas. Poco a poco han ido llegando otras embarazadas. “Curiosamente” todas tenían que programar cesárea (nalgas, cesárea anterior y CIR…). Tras verificar el control, la matrona me informa que la niña esta bien, muy reactiva y que mi tensión es perfecta. Al cabo de unos 15 min. me pasan a consulta. Una jovencísima rubia me espera sentada tras la mesa. Por supuesto ni se presenta, ni lleva ningún tipo de identificación, ¡¡¡¡faltaría más!!!!

-”Buenos días” – “Buenos días. Como sabrá, después de 2 cesáreas, tenemos que programar una tercera cesárea (para que andar con rodeos…).”

– (Cara de sorpresa) “Pues no…., nadie me había dicho nada. ¿Y eso, porque….? (juajuajua)”  -(Flipa la rubia) “¡¡¡¡¡¡por que tienes 2 cesáreas previas y no se permite parto!!!!!!”

LO SE, HABIA DICHO QUE IBA A SER UNA NIÑA BUENA….PERO NO PUEDO EVITARLO!!!!!!!!!.

Ese aire de superioridad, y sobretodo, que es cierto…, que durante los controles prenatales nadie me ha hablado de cesárea programada, hasta el viernes pasado. 8 meses de embarazo y nadie me ha informado, otra cosa es que yo no lo supiese (porque me he molestado en averiguarlo).

-”¿¿¿¿No permiten intentar parto por protocolo del Hospital???? (mantengo cara de tonta)”  -”Por nuestro protocolo y el de la SEGO, Sociedad española de ginecología y obstetricia…(toma ya, que lista que soy)”

– (Ahora la que flipa soy yo) “Disculpa, pero estás equivocada. Según el protocolo de Junio de 2002, la SEGO recomienda trabajo de parto a aquellas mujeres que tengan 1 o 2 cesáreas, por la menor tasa de morbimortalidad para la madre y el feto, blablablabla…” (Chúpate esa…, que orgullosa esta M de sus investigaciones).  -”Es que nosotros no seguimos ese protocolo, sino el anterior y utilizamos nuestras propias estadísticas (y va, y se queda tan ancha)”

-”¿Que estadísticas podéis tener, si nunca habéis permitido trabajo de parto a las mujeres con 2 cesáreas previas?”  -”Mira, lo que no se es porque tengo yo que discutir esto contigo. Mi obligación es programarte cesárea, lo quieras o no.”

-”Pues, porque la madre soy yo, si fueras tú, no estaría aquí (…perdiendo el tiempo). En cualquier caso, ¿cuando la programaríais?”  -”El jueves” (muy ufana, la pobrecilla cree que me ha convencido).

– “¡¡¡¡Si seria prematura (37+4). No, imposible!!!! Tal vez más adelante (conciliadora).”

– “Es el 5 de Agosto si o si, es cesárea o nada.”

– (Ya me has tocado las narices) “Pues va a ser que no y me haces el favor y me pones por escrito en mi historial tus recomendaciones y las razones por las que me niegas la atención, si no vengo a la cesárea.” – (La pobre rubia se ha puesto verde) “Mira, esto es mejor que lo hables con el jefe de servicio”

-”Me parece perfecto…., gracias (que mis padres no han criado una maleducada)”

Para no alargar (aún más), al cabo de un rato me llaman de nuevo a consulta, donde una ginecóloga (que no es el jefe de servicio) reconoce mi derecho a negarme a la cesárea, bajo mi responsabilidad. Me hace firmar consentimiento informado de pvdc en el que añade a bolígrafo una serie de datos complementarios y la renuncia a cesárea programada. Todo ello, a la espera de estudio por parte del equipo médico de mi hospital y visto bueno del jefe de servicio.

Le he pedido que respondieran a mi petición con la mayor celeridad, para poder en caso contrario, encontrar otro hospital donde respetaran las recomendaciones de la SEGO y los deseos de la madre. La Dra. me ha indicado, que, en caso de no aceptar mi intento de trabajo de parto, tendrían que facilitarme ellos otro hospital donde si lo aceptaran. Algo que yo desconocía. Ya tenia decidido ir a Cruces, en Bilbao. En cualquier caso, me han mandado volver el martes, imagino para responderme y al menos darme los resultados de la analítica.

Lo más gracioso de todo es que cuando volví a entrar en la consulta había 2 ginecólogas, 3 matronas, mi marido y yo. Aquello parecía el camarote de los hermanos Marx. Mi chico ha sugerido que podría ser para tener testigos. Patricia cree que la rubia estuvo preguntando quien conocía las nuevas recomendaciones de la SEGO, que ella no había tenido tiempo esta semana para leérselo. Pero yo creo que tenían ganas de conocer a una de las famosas LOCAS DEL PVD2C.

Lo mejor de todo es que me he quedado como un reloj (que dice mi madre), hasta he podido desayunar sin vomitarlo. A este paso hasta recupero los 500gr que he perdido la semana pasada. Ya os contare el martes.

Diario de un PVD2C (3)

Agosto 16, 2010 por elpartoesnuestro

“Soñando con un parto vaginal después de cesárea” de Michele Demond. 

Semana 37+2

Hoy, al entrar por la puerta de paritorios, he creído oír un: DONGGGGGG, (altavoces) comienza el tercer asalto. En el rincón de la derecha, con vestido turquesa ”La loca del pvd2c”…

De nuevo la misma matrona amable y la misma sala de monitores, pero esta vez soy la última. Sinceramente me ha extrañado, creí entender que esta cita era para hablar con un ginecólogo (el jefe de servicio, en concreto). Mi chico se queda en la puerta, no puede pasar. Los monitores se alargan (50 min.). Llega una chica desde urgencias (37 semanas y muchos mareos) que rompe la monotonía y aprovecho la ocasión para preguntar. Mira el registro y comenta que la niña esta dormidita.
-”Gírate un poco a ver si se despierta”.
Uyyyyyy, esto comienza a olerme a chamusquina. Diez minutos después, hace su aparición el Sr. Todo Poderoso Ginecólogo. En realidad, lo primero que ”se manifiesta” es su voz desde la sala contigua:
-”A ver….., donde esta esa mamá que quiere parir después de 2 cesáreas”
-(voz anónima)”En monitores.”
Ahora sí, hace su aparición. Mira intermitente a derecha e izquierda, intentando decantarse por una de las dos gordas que allí estamos. La matrona entra nerviosa y comienza a quitarme las correas. Mientras, con una “dulce” sonrisa levanto mi dedo cual colegiala sabihoncilla.

– “Así que esta es la suicida”

-”Hombre. Hoy en día es difícil criar 3 hijos, pero ¿tanto como suicida……?”

– (Ignora mi ingenioso comentario) “¿Que quiere, dejar un huérfano en este mundo?”

-”Bueno, en el peor de los casos dejaría dos huérfanos, aunque lo ideal sería al menos, dejar tres.”

Durante esta conversación, digna de cualquier monólogo de Gila, han entrado dos ginecólogas más, que al rodear mi cama han cortado la retirada a la matrona (pobrecilla). Me incorporo en la cama, intentando bajarme el vestido que se arruga bajo mi pecho.

– “No hombre, no. Usted no sabe lo que está pidiendo. (Aquí está papá, regañando a la nena) ¿Acaso es consciente de los riesgos que tiene un parto en su caso?”

– “Pues si. Estoy informada de los riesgos. He leído varios estudios científicos, las recomendaciones de la SEGO y la OMS y las estadísticas hablan de un 1.2% en los estu…..”

-”Usted no tiene ni idea,… si me permite. (Vaya, se acabo el buen rollito) Eso en caso de un cesárea previa, pero en su caso, si no me equivoco, estamos hablando de un riesgo de 9 o 10% de rotura uterina”

– “Pues me temo que sí se equivoca. Si ese fuera el riesgo real de un pvd2c no lo habría recomendado la SEGO. (Holaaaaa……. ¿pero te crees que soy tonta?). Cumplo todos sus criterios de selección, para una prueba de parto: 2 cesáreas transversales, pelvis adecuada, ninguna otra cicatriz uterina, buena recuperación posparto…..Miré, yo entiendo que sus protocolos (tono conciliador)”

-”¿Que va a saber usted? Usted no sabe lo que es…..(Os omito el resto del comentario. No os preocupéis, no os perdéis nada. Podríamos incluirlo todo, en el epígrafe de: ”miedos y horrores obstétricos”. Que nunca tendrían un final lo suficientemente impactante, si no terminara con el consabido ”MUERTE FETAL”). …por todo esto, yo le recomiendo una cesárea (volviendo al tono, mira que majo soy, que me preocupo por vuestra salud).”

– “Es su opinión, y como tal la valoro. Usted no ha sufrido dos cesáreas, yo si y con mi experiencia considero que lo mejor para mi es un parto vaginal”

– “En ese caso, si se emperra, nos tendrá que firmar un documento responsabilizándose de lo que pueda ocurrir (¡¡¡¡pero si lo firmé el viernes!!!!). El jefe de servicio estudiará su caso, aunque ya le adelanto que nadie va a estar dispuesto”

– “Estoy interesada en saber si me derivarían a otro hospital en caso de no aceptar la prueba de parto”

– “(Irónico y autosuficiente) Si me dice un solo hospital público que lo acepte…..”

-”Hombre  por decirle, le puedo decir 5 (en realidad solo tengo 4, pero 5 suena mas contundente). El hospital de Cruces, Sta. Caterina….”

-”El de Cruces, es posible…”

-”Posible, no. Seguro (toma ya autosuficiencia)”

Resumen: el Sr. jefe de servicio vuelve de vacaciones el viernes y el lunes tengo cita con él. Total, para decirme que nanai de la china. Al menos, alargo una  semana mas y es posible que sea el propio hospital el que me derive a Cruces (eso está por verse).

P.D.: Por cierto, Dios existe y tiene un peculiar sentido del humor. Las que conocéis a las “locas del pvd2c”, sabéis que ayer hizo un mes del nacimiento de Martín. Su madre era la primera de nosotras en salir de cuentas y vivimos en la misma ciudad. Cuando terminada la conversación, le pregunte el nombre al ginecólogo, resultó ser su gine privado (el mismo que la dijo que una contracción y su útero se rompería, su hijo moriría y todo sería un Cristo).

-”Dr. M…….., si me permite. Una paciente suya hasta hace 2 meses, que estaba en mi misma situación, me ha pedido que en caso de coincidir con usted le informara, para su tranquilidad, que parió a su hijo de 3,700kg, en un estupendo parto de 6 horas, sin ninguna complicación y con una recuperación maravillosa. Que pase un buen día…” (OHHHHHHH SÍ, DIOS EXISTE Y YO ME HE QUEDADO COMO IDEM…..)

Diario de un PVD2C (4)

Agosto 19, 2010 por elpartoesnuestro

“Lo que ví del parto de mi hijo” de Mandy 

Semana 38+1
Ha llegado la hora. Estoy en la puerta del hospital y llego tarde a mi cita. Corro bamboleando mi descomunal barriga y despertando miradas de ansiedad por el camino. No puedo evitar sonreír y ese gesto me obliga a relajarme, por primera vez en días.
De nuevo, frente a la misma puerta, pero esta vez no esta la matrona simpática (que lastima). Hoy no hay monitores. -”Cuando hable con el dr. ya veremos…(suena a amenaza).” Parece que en esta ocasión, me he merecido el derecho a ser recibida en un despacho y no “asaltada” en la cama de monitores.
Llamo a mi chico, hoy necesito a alguien “de los míos”. Me llaman al despacho en el mismo instante en el que aparece por el pasillo (respiro aliviada). Estoy cara a cara con el jefe de servicio y me doy cuenta de que este individuo va a decidir por mi, donde nacerá mi hija, pero no como (y eso termina de relajarme).
Inmediatamente noto dos diferencias con las anteriores consultas. La primera de todas, su abierta mirada hostil/ despreciativa, que se transforma inmediatamente cuando entra mi marido. Hasta ahora, las miradas iban del asombro, a la lástima paternalista, pasando porque no decirlo, por la rabia contenida.
En segundo lugar, estamos los tres solos. Esta claro el mensaje, este no necesita testigos.
Comienza sentando las bases de una buena amistad.
-”En MI SERVICIO tengo dicho que, más vale una cesárea de más que un niño de menos. La SEGO no tiene protocolos, hace mucho tiempo sacaron un documento en el que hablaban de la posibilidad de PVD2C. Sólo porque un par de ginecólogos de Cruces, dijeron que ellos si que podían, blablabla…..”
-”El documento al que hace referencia, indica claramente que hay una menor tasa de morbimortalidad materna y fetal, intentando trabajo de parto….” Desvía la mirada hacia mi marido. (No, no, no, Nuria!!!. Estas muy equivocada si creías que esta era una charla. Las pausas no son para que tú participes. Son sólo pausas dramáticas o en su defecto, simple necesidad de tomar aire. Tú, guapita de cara, has venido aquí a escuchar una clase magistral del SEÑOR JEFE DE SERVICIO. Es mejor que te vayas enterando).
-” En MI SERVICIO, programamos cesárea por el alto riesgo de ruptura uterina. Esta rotura implica muerte fetal, porque durante el tiempo que tardemos en sacarlo, ese feto está en hipoxia. Pero también puede provocar muerte materna (ahora si me mira)”. Soy yo…., o todo esto ya me lo han dicho!!!. Creo que se ahorrarían un montón de trabajo si me lo grabaran en un CD. Me informa/amenaza de que no podría usar epidural, y que es obligado el alivio de expulsivo incluso con una sola cesárea. Estaba empezando a echar de menos al dr. M…. y sus frases jocosas, cuando sin ningún pudor me espeta…
-”En cualquier caso, teniendo ya cicatrices uterinas, no entiendo ese empeño de tener también una, en el perineo…” (Que alguien me explique como se puede luchar contra esto. Un profesional que no concibe una parto sin episiotomía!!!!)
La sonrisa que dirige a mi marido, me da pie a intentarlo de nuevo (cabezota que es una).
– “Pretendo parir, no añadir una cicatriz a mi cuerpo. En cualquier caso la evidencia científica, los estudios más recientes….” (Vuelve la burra al trigo….. Mira que te lo he dicho……, que tu no tienes nada que decir ).
-”Mira, en la actualidad hemos conseguido una tasa de morbimortalidad en cesáreas estupenda. En MI SERVICIO si tengo que recriminar a alguno de MIS ginecólogos, no será nunca por hacer una cesárea. (¡Que sorpresa!. Lo dice el que ha prohibido aceptar planes de parto y le sale urticaria con la expresión partos de baja intervención). Mira, a mi me da mucha pena los niños que van por la calle en silla de ruedas y con la cabeza para atrás. En su mayoría son accidentes de parto (blablabla…) Yo tengo un caso cercano, (blablabla…). Yo no entiendo como es posible que haya madres que no sean capaces de dar importancia a la salud de sus hijos, simplemente por la ilusión de parir…..”
HASTA AQUÍ HE LLEGADO, NO SOPORTO MAS. La palabra parir suena desagradable, sucia…….(Mi profesora de yoga estará orgullosa de mi. Me digo: “Nuria, respira 1,2,3,4 expira contando hasta 8, relaja la mandíbula y sonríe).

“El asalto” de Michele Demont 

-”Entiendo que no pretende decirme que soy una loca, o una mala madre…”
-”Nada mas lejos de mis intenciones…. Por favor,….. no me malinterprete…” (sonríe a mi marido y a mi con cara compungida)
Me doy cuenta inmediatamente (que toooooonta!!!!), durante todo su monólogo ha esperado en vano mi reacción. Por eso ha pasado al plano emocional, al ataque directo. Ahora hablamos de sentimientos y yo he entrado al trapo.
De repente, alguien habla a mi lado.
-”¿Que pasaría si esperamos a la semana 40 para hacer cesárea?” (ALERTA ROJA, TENEMOS QUE SALIR DE AQUÍ INMEDIATAMENTE)
-”Nada, como si quiere esperar a ponerse de parto (ahora soy yo y no nosotros). Cuando entre por urgencias se le hará una cesárea. Porque eso si te lo aseguro, NADIE DE MI SERVICIO QUERRÁ CARGAR CON LOS RIESGOS (no se si se refiere a los riesgos de rotura uterina o a los de enfrentarse con el). Claro que si vienes con la cabeza fuera, tendríamos que atenderte, pero sería una lástima tener que utilizar forces, con lo lesivos que son. (Me mira directamente, no es una amenaza, es una certeza absoluta, no me cabe la menor duda)”.
Ha llegado el momento de la retirada, honrosa o no. Tengo que ponerme a salvo. Agradezco su tiempo y le informo que sopesare mis opciones (como si me hubiese dado alguna!!!!). Antes de dejarme marchar, comparte conmigo de nuevo su experiencia. No tengo ninguna oportunidad, el feto se encuentra muy alto, las contracciones BH no son efectivas porque se lo impide mi cicatriz. Esto impide que borre cuello y por ende que dilate. Todo esto lo asegura, simplemente mirándome a la cara. Ni una palabra de derivarme a otro hospital. He comprendido a la primera, que para eso soy una chica lista. No habrá documento por escrito negando un pvd2c, ni derivación oficial. Simplemente esperaran. Cuando me ponga de parto, si paso por allí, me rajarán el vientre o en su defecto el periné y se aseguraran de que me arrepienta de ser una chica mala.
Ya me da lo mismo, solo quiero salir de allí. Necesito respirar, necesito pensar en otra cosa, necesito hacer algo…. Pero no hay pausa. Pasamos dos, tres puertas y llega la pregunta.
– “¿Que vas a hacer?” (segunda persona del singular)
– “Obviamente, pedir tarjeta de desplazada e ir a Cruces.”
– “Vale, pero que conste que yo estoy de acuerdo con EL. No en las formas (al menos se ha dado cuenta) pero todos dicen lo mismo. Ellos son los profesionales, ¿están todos equivocados?”. Aqui comienza la segunda charla (esta sí) del día. Mucho mas larga, mucho más intensa y mucho más dolorosa.
Es duro darse cuenta de que nuestros compañeros también dudan. Me he pasado tres años informándome, trabajando mis miedos, tratando de entender mis sentimientos. El, como muchos hombres y mujeres entienden la cesárea como otra forma de nacer. ¿Que lo mismo da, por “arriba” que por “abajo”?.
¿Y ahora que hago yo?, ya es un poco tarde para descambiarlo. Al menos, se que estará a mi lado. Se, que le tiene más miedo a mis secuelas psicológicas, que a la rotura uterina (o eso espero). No puedo obligarlo a cambiar su forma de pensar, aunque mira que lo he intentado. Así que aquí estoy chicas, tengo espaldas suficientes para cargar con mis miedos y los suyos. (Agradecería que nadie más pretenda que descargarme los suyos). Ahora comienza la cuenta atrás y rezar, para que después de todo este periplo no me pongan más trabas.

Diario de un PDV2C (5)

Agosto 24, 2010 por elpartoesnuestro

“Respuesta” (mandala pintado sobre el vientre de la autora) 

39+1
El combate me había dejado exhausta, más dañada de lo que yo creía. Pero el martes mi hijo Mateo (5) me abrazó y me dio un beso -”Guárdalo, es para que recuerdes que te quiero muchísimo. Por si se me olvida decírtelo alguna vez”. Luego se acerco Aurora (3) -”Yo también te quiero mutisssimo, mamina”. Y ya ves…, se acabaron todos los males.
Así que el miércoles por la mañana, cogí mi barriga, mi coche sin radio y un mapa sacado de Google. Los primeros 200 km los dedique a escribir (mentalmente) la carta de “agradecimiento” al jefe de servicio. La quiero enviar al periódico cuando nazca Clara (ya dije, que mis padres no criaron una maleducada). Los primeros intentos eran, por decirlo suavemente, impublicables. Poco a poco fui limando el estilo, hasta dejarlo bastante pulido. Abiertamente irónico, pero suficientemente educado. Los 120 km restantes los dedique a no perderme.
Unas semanas antes, anticipándome a la respuesta de mi hospital, había lanzado un SOS en la lista apoyocesareas. Una hora después, tenia varias respuestas y la dirección de mi ANGEL (a eso le llamo yo eficacia). Solo era burocracia, contar una mentirijilla. -”Había ido a vivir a casa de una amiga, las últimas semanas de embarazo“. Mi meta era conseguir tarjeta de “desterrada”, que me diera derecho a parir en el hospital de Cruces (tasa de cesáreas del 10,5%). Todo fue demasiado fácil (la falta de costumbre). Salimos del centro de salud (mi angel y yo) y me sentí de algodón. –“Un paso más”, Raquel me miró y me dí cuenta de que ella entendía lo importante que era para mi ese paso. Tenia cita con la matrona, para el lunes. BIENNNNNNN iba a conseguir llegar a la semana 39, quien nos lo iba a decir!!!!!.
Los primeros 200 km del camino de vuelta, los gasté en un interminable monologo con mi niña. Estaba tan exultante que no podía parar de hablar. Los últimos km, los “sufrí en silencio”. Casi 700km en un sólo día, habían sido demasiado para mis posaderas (no había contado yo, con este tipo de inconveniente)…
Había aprendido la lección, el lunes me busque copiloto, un coche con radio y una pomada hemorroidal. Mi hermana y yo, y casi 700 km (ida y vuelta) de chachara interminable: niños, partos, médicos, familia…..al final, nos sobró la radio.
Llegamos al centro de salud. Allí estaba yo muerta de miedo, asida al historial médico de mis anteriores embarazos (lo solicite en la semana 20, por si se complicaban las cosas), con la cartilla de embarazada y los resultados del triple Screening (lo único que tenia de este embarazo). Todo ello dentro de un sobre, junto con una lista interminable de preguntas. La pobre matrona que se ha levantado hoy pensando que era un lunes más, no sabe muy bien la que le viene encima.
Me llaman.
-”¿Es la primera consulta aquí?”
-”si, soy desplazada. Estoy de 39 semanas y me dijeron el miércoles que tenia que venir por el exudado”.
Me pide la cartilla y comienza a ojearla. Le cambia la cara (yo muerta).
-”Pero, ¿tú te has hecho seguimiento del embarazo? (yo azul). ¿Cuando ha sido la última vez que has ido a la matrona?”.
-” (No entiendo el giro que toma la conversación) Claro. La última visita fue en la semana 37 (prefiero pasar por alto la charla/monólogo)”
-”Entonces, ¿Porque tienes la cartilla sin completar?”
-” (respiro aliviada) Mira, en — la matrona es una enfermera que pesa y toma la tensión (me mira ligeramente ofendida). El seguimiento lo alternan con el ginecólogo, que es quien da los resultados de las analíticas y que está demasiado ocupado para molestarse en rellenar cartillas. Como mucho pone una C, de correcto (mi hermana se retuerce ligeramente y analizo si he resultado “demasiado sincera”). Todos los resultados y comentarios están en mi historial del hospital (haciendo compañía a los consentimientos informados de pvd2c y no-cesárea programada)”
-” (me mira alucinando) ¿Puedes conseguir una copia, aunque sea de la coagulación?. ¿Sabes tu grupo sanguíneo? (alarmada). El informe de las ecos, ¿tampoco lo tienes? Pero, pero, pero…(aayyyyyy, que se me atasca la mujer)”
– “Preferiría no tener que pisar mi hospital de nuevo, pero puedo intentar conseguir una copia (ahora sí, me mira con suspicacia). He solicitado tarjeta de desplazada porque con mi historial obstétrico me habían programado cesárea para el 5 de Agosto y no me permitían seguir con el embarazo (ya está, ya lo he soltado)”

Everybody else loved theirs, de Michele Demont 

– “¿Tu historial…..?
– “Tengo 2
cesáreas (hasta aquí has llegado M)”
– “AAAAAHHHHHH…. y te programan cesárea en la 37 por……?”
– “por…las… cesáreas….”
– “AAAAAHHHHHHH….. y por eso, te la sacan prematura?”
– “(Me entran ganas de saltar por encima de la mesa y darla un beso de tornillo) Si”
– “AAAAHHHH… y por eso, no han rellenado tu cartilla de embarazada?”
– “No, eso es simple vagueria
(miro de reojo a mi hermana y lamento profundamente que mi chico no haya podido oirlo)”
Después de pesarme, tomarme la tensión y diversas pruebas, trata de completar lo que puede de mi historial. Creo que le da vergüenza que aparezca por el hospital simplemente con la prueba del estreptococo, y una cartilla en la que solo aparece mi peso y tensión durante el embarazo y el comentario de mi matrona diciendo que soy una obesa, con un abuelo diabético y 2 cesáreas previas. Por si acaso, deja claro en el ordenador, que he tenido el seguimiento rutinario en mi ciudad de origen. Me da cita para monitores el lunes (que irresponsable, mira que permitir que una mujer con 2 cesáreas ande por ahí suelta, hasta la semana 40), tras lo que me valorara el gine. No os llevéis a engaño, no me ha asegurado nada. Todo va a depender de la valoración. Puede que la semana que viene me manden de nuevo a monitores, puede que prefieran que me vean en Cruces, puede que me programen cesárea (o lo intenten). En cualquier caso mi parto será de riesgo y dependerá del equipo que me atienda, que sea más o menos respetado. Me ha dejado claro que lo más probable es que no quieran dejarme hasta la semana 42 (mis embarazos son prolongados y ese punto me preocupa mucho). Pero ¿sabéis lo mejor de todo?. Soy una mujer embarazada con 2 cesáreas previas y NO PASA NADA. No voy a explotar en cualquier momento, no soy una suicida que arriesga la salud neurológica de mi hija, por un “capricho”. Resulta que soy una mujer adulta, con capacidad de decisión sobre mi cuerpo y (ojo al dato) a la que se tiene en cuenta.

Diario de un PVD2C (6)

Agosto 30, 2010 por elpartoesnuestro

Birthing woman, Dana Leggett 

40+1

El sábado cerré tras de mi familia, la puerta de casa. Allí han quedado una cuna vestida, la ropita llena de lazos ordenada en sus cajones y unos suelos relucientes. Todo vacío y cerrado y a la espera de nuestra vuelta con Clara en mis brazos.
No ha sido fácil decidir que meter en el maletero. Ropa para una semana para dos niños, un padre y una embarazada (incluida toda la parafernalia playera), bolsa para el hospital, ropa para recién nacido, pañales, grupo 0. Documentación, historial clínico, cartilla, pequeña biblioteca de consulta, hasta la pelota de pilates (debidamente desinflada). Con el maletero a reventar, comenzamos nuestras vacaciones/exilio camino de Santander (una hora de Cruces).
El domingo comenzó mi plan de acoso y derribo de este embarazo. (Semana 40) He hablado seriamente con Clara. Ella que nazca cuando quiera, pero yo voy a coger esa lista que guardé hace tiempo. Esa que titule “ponerse de parto” y voy ha empezar punto por punto. Empezamos por caminar (dos horas), subir escaleras (de las rocas a la playa y viceversa, una y otra vez), gambas (papa no tenia ganas de ir a comprarlas, pero le convencí), chocolate (con churros), aceite de ricino (asqueroso…), sexo…..eso no. Reconozco que no me veo yo en la tesitura…… Después de todo el ajetreo, consigo acostarme a las 2 de la mañana feliz como una lombriz, ¡¡¡¡he tenido 4 contracciones!!!!!
Llega el lunes, los niños se quedan con los abuelos. Monitorización y valoración del gine. Es la primera vez que mi chico me acompaña al nuevo centro de salud. Hay dos gines (hombre y mujer). Entramos y según me siento me preguntan a bocajarro
-” La segunda cesárea ¿porque fue…?” (ala, no me dejan ni respirar)
-” Por cesárea anterior”
-(La chica me mira) ” Si, pero ¿por que?”
-”Por protocolo”
-”Sí, pero ¿por que?”
-”Por protocolo…., por cesárea anterior” (La pobre mira a su compañero, piensa que se ha perdido algo).
-”Sí, hay protocolos así de modernos….(mira por cuanto me ha caído bien este gine) ¿Alguna complicación en los postoperatorios?”
-”Ninguna”
-”¿Así que vienes a parir?”
-”Yo quiero intentarlo….cuanto tiempo me dejáis (yo también se ser directa)”
-”Aquí hasta la 42 es normal, luego inducimos con propess” No quiero parecer desconsiderada, pero las inducciones me dan miedo, no me gusta mucho la idea. Algo ha notado en mi cara y decide que va a hablar directamente con el equipo de Cruces para confirmar los datos.
-” Tengo aquí una pareja, 2 cesáreas previas: sufrimiento fetal y electiva por cesárea anterior. Tercer embarazo, 40 semanas hoy, monitor y eco perfectas. Nada, que han oído que en Cruces “les sacamos” todos por abajo y se han venido.(…) Vale, cuanto esperamos (…) Osea que de eso nada (…) Si  tiene cuello favorable, sino…. hasta 41+4 (…) Bueno quien dice 41+4, dice 41+5 o 41+6 o ya puestos 42 ¿no? (…) Vale, gracias“. Nada de inducción, si llego a las 42 sin síntomas visibles de parto cesárea programada, Bishop favorable intentamos algún método como Hamilton o rotura de bolsa. Nos vemos el lunes (semana 41) para monitores. Ese es el resumen del gine.
Mi resumen; OLEOLEOLEOLE, 15 DIAS MAS DE TRANQUILIDAD!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
(¿Sabéis si hay alguna oenege que permita adoptar ginecólogos? porque a este, me lo pido yo.)
Salgo de consulta, no puedo levantar los ojos del suelo, creo que voy a caer redonda. Mi chico me pregunta que me pasa varias veces. Cojo el móvil y llamo a Raquel (mi ángel), su voz suena al otro lado y no puedo contestar. El muro se ha roto, las lágrimas no paran y yo solo puedo repetir una y otra vez que me dan 2 semanas más. ¿Como pueden 14 días significar tanto? Oigo su emoción y su alegría.
Intento entender como es posible que de repente, entre en una consulta, sin tener que medir las palabras. Sin tener que mentir (aunque sea por omisión). Sintiendo que se me escucha y no se me cuestiona/ amenaza. Me giro y veo los ojos del padre de mis hijos. En toda la consulta no ha oído estadísticas, historias de terror, no me han llamado suicida, ni loca, ni mala madre… No le pregunto solo espero….
P.D. Aun no me he puesto de parto (estamos a miércoles), aunque no cejo en mi empeño. Estoy un poco más relajada y creo que eso va a ser de gran ayuda. Eso y vuestra energía.

Diario de un PVD2C (7)

Septiembre 13, 2010 por elpartoesnuestro

41+1
El sábado se llevaron a mis niños de vuelta a Valladolid. Mateo me ha dicho un millón de veces que me quiere y que me va a echar de menos.
-”No nos podemos ir, que no ha nacido la hermanita. Sal Clara, que te estamos esperando”.
En el momento que arranca el coche me mira y odio con todo mi corazón al sistema, al dr. M, al jefe de servicio y a mi misma por no ser una chica buena y aceptar de buen grado otra cesárea. Por primera vez me pregunto que derecho tengo yo, a mover a toda mi familia, por un capricho.
El jueves había empezado a echar el tapón (después de una caminata de 9 km o echaba el tapón o echaba a la niña directamente). Solo lo sabe Patricia, otra “loca del pvd2c” pucelana (tengo miedo de que sean imaginaciones mías). Tengo contracciones esporádicas. El domingo, mi chico planifica un montón de actividades para mantenerme ocupada. Comida familiar, cine y paseo por la ciudad. Según avanza el día las contracciones van aumentando en numero e intensidad. Llega el lunes y me encuentra despierta en el salón impaciente (esto ha comenzado, estoy segura). Salimos para Bilbao para monitores, y yo con contracciones cada 10 min durante 2 horas (feliz como una lombriz). Le voy cantando las contracciones a mi chico como el locutor del partido Malta-España (otra y otra y otra….). Mi chico (verde) pregunta si vamos al hospital (como si fuera tan fácil).
-”No hombre, hay que esperar a tenerlas cada 5 durante 2 horas”.
Llegamos al centro de salud, y (oh sorpresa!!!) gráfica plana, como la meseta castellana. La matrona es directa, el viernes tengo que volver a monitores y si no me he puesto de parto, el sábado cesárea. No tengo tanto tiempo, mi chico ha agotado los días y el miércoles tiene que volver a trabajar. Clara tiene que nacer como muy tarde el martes. La residente me explora (80% cuello borrado y 2 cm) nunca antes he llegado tan lejos pero estoy descorazonada, lo suficiente para aceptar un Hamilton.
No quiero volver a Santander, así que decidimos conocer el hospital y los alrededores. Comemos en un bar cercano y al terminar, la camarera me dice:
-”Ya te queda poco no?”
-”Una semana fuera de cuentas”
-(mira sorprendida) “¡Vamos como quien dice, lo puedes tener ahora mismo!” (PAM respiro, sonrió)
-”Si, como quien dice” (oleoleole han vuelto!!!!) 
No digo nada. Quiero dormir un poco y  me tumbo en el coche. En un momento dado pienso, que estaría mejor paseando (que mejor sitio para hacerlo que un centro comercial). ¡¡¡Nos vamos al IKEA!!!
Sección de sillones (contracción) “pues si que es cómodo“. Caminamos hasta la sección de despachos (contracción) “esta silla no se regula en altura“. Cocinas (contracción) mientras me agarro a la encimera “no me parece muy sólida” “(mi chico me mira alucinado) ¡pero si son, como 10 cm de madera maciza!” Algo se empieza a oler, cuando me mira controlando el reloj del tfno. Así que, calculo que en una hora tengo que pasar 12 contracciones y dejo de mirar el reloj, para pasar a contar contracciones. Necesito ir al baño cada 30 min y aprovecho para pasar 2 contracciones “en la intimidad“. Caen las primeras 12 contracciones, miro el reloj, una hora exacta. (Ay madre esto ya no hay quien lo pare).
-” Ejem…, cariño, tengo contracciones cada 5 min”
-”Ya me he dado cuenta…., yo y medio IKEA (vaya y yo que creía que estaba siendo discreta). ¿Nos vamos al hospital?”
-”Nooooo, esto acaba de empezar, dentro de 1 o 2 horas, si sigue así….”
Seguimos caminando y aprovechando cualquier superficie para descansar. Según pasa el tiempo las caras son un poema, me miran y miran a Carlos (este, no se ha dado cuenta que la pobre está de parto). Llegamos a la sección de alfombras, contracción nº 24, 2 horas exactas. (Pumba, esta es de las gordas) no hay nadie a mi alrededor, respiro y me pongo de cuclillas detrás de una torre de alfombras. Carlos está en otra sección, me permito gruñir un poquito.
“…Pues si, creo que la prefiero verde, pero no voy a comprar algo para luego tirarlo porque esté bien de precio” Un chico aparece por mi izquierda hablando por teléfono. Me rodea como si fuera una alfombra más y se dirige a las que están detrás de mi. Me incorporo con total naturalidad, arreglo una arruga del vestido y comienzo a caminar. (Es una suerte que los hombres no puedan hacer dos cosas al mismo tiempo).
Me doy 6 contracciones más de margen y aviso al papi. (Para mi que los de seguridad, ya cruzaban apuestas de en que dpto nacería la niña). ¡¡¡¡¡Hora de ir al hospital!!!!!. Damos un paseo en coche por Baracaldo y aprovecho para mandar sms a las chicas. Las imagino pasando la información a las listas de apoyocesareas y EPEN. No puedo evitar  pensar que a estas horas, las primeras en enterarse serán las chicas del otro lado del charco y me alegro. Estoy tranquila, serena, esto es lo que yo he deseado desde hace más de 3 años.
Llegamos al hospital, cada pocos pasos llega una contracción que alivio balanceándome de izquierda a derecha. De repente oigo a mi lado : tuuuu tu, tuturuuuuu tu….. Jajajaja no puedo parar de reír (y eso que duele), mi chico ha encontrado la similitud entre una preñada con contracciones y un paso de semana santa. Nunca más podre ir a una procesión, sin acordarme de aquella escena.
Entro en consulta y la gine me confirma lo que yo y todo IKEA ya sabíamos, ESTOY DE PARTO. Sabe quien soy (mi caso no es muy habitual) y me recuerda que tengo muchas posibilidades de acabar en cesárea. Ya no me importa, por primera vez oigo la palabra y no me da miedo, el camino que he recorrido ha merecido la pena. Llegados a este punto, pase lo que pase hemos salido ganando. Sonrió de oreja a oreja mientras rechazo la epidural, ahora solo queda disfrutar del momento. ESTOY DE PARTO, ESTOY DE PARTO, ESTOY DE PARTO……

Diario de un PVD2C (8)

Octubre 1, 2010 por elpartoesnuestro

30/08/10 22:30h (cuello borrado y 3cm) fase activa de parto.

Allí estaba, de pie en un pasillo aguardando a un celador, y esperando que regrese mi chico de dar mis datos. En menos de un minuto me han desvestido y ahora luzco un modelito primavera-verano, en tono azul cielo, con profundo escote en la espalda, bata a juego y calzas en los pies.

Nada de espera. Toya Castillo 

Llegamos a paritorio. La matrona (Amaya) me explica que por ahora estaré allí, si algo se complica o si el parto se estanca, pasaríamos a quirófano. Podría haberme sonado a amenaza pero estoy tan feliz, que levito sobre el suelo. Pregunto por una matrona, a la que han hablado de mí. “Hola, ¿eres Nuria verdad?” (Está entrando por la puerta, resulta que se ha corrido la voz, hay una loca del pvd2c en el hospital). Se sienta a mi lado y me da un informe completo de la situación. La guardia está muy tranquila (BIEN), el equipo de gines es bastante favorable (BIEN) y la matrona que me ha tocado, es una enamorada de los partos naturales.

-“Confía plenamente en ella” (BIEN, todo parece ir de cara). Charlamos unos minutos mientras mi chico sale a llamar a la familia y a las chicas (Patricia y Raquel). Por lo que supe al día siguiente, los nervios le jugaron una mala pasada (eso, o el pobre se creía que un parto es como en las pelis) y las contó que estaba en completa (que más quisiera yo!!!!). Vuelve Amaya, se sienta a mi lado y me pregunta como quiero parir.

-“Entiendo que esto es un hospital y que en mi caso hay protocolos obligatorios (mejor empezar pareciendo una mujer razonable, ya tendremos tiempo de conocernos), pero me gustaría que fuera lo más natural posible”.
-“¿Lo más fisiológico posible? (me gusta la aclaración, siento que hemos conectado) de acuerdo.”

La vía es obligatoria (estreptococo positivo) pero promete salinizarla en cuanto pase la primera dosis de antibiótico. También lo es los monitores, pero a cambio solo habrá tactos cada 2 horas. Me trae una pelota de pilates y me dice que me mueva, que no me preocupe por los cables. Sale de la habitación bajando la intensidad de la luz (no me lo puedo creer, todo parece ir viento en popa). Carlos está conmigo, pendiente de todos y cada uno de mis deseos, no habla, no me toca, está sentado en una esquina de la habitación. Su presencia me da tranquilidad, él tiene esa cualidad, darme seguridad sin invadir mi espacio, sin agobiarme. Le pido la música. Las últimas semanas he estado escuchando el disco de Rosa Zaragoza y música que utilizaba en yoga, para relajarme. Tengo en mi cabeza todos los partos que he leído, todos los libros e informes que he estudiado en estos 3 años. Me siento pletórica de fuerzas y confianza. Me siento preparada. Las contracciones llegan y se van (no han parado en ningún momento). No hay dolor, muevo constantemente las caderas, paseo, tarareo la música. Recuerdo en algún momento acercarme y sonreír a mi chico y sentir que por primera vez desde hace semanas, estamos conectados.

Casi de forma inmediata las contracciones se intensifican, comienzo a gemir abriendo mucho la boca, me siento en la pelota y pido a mi chico que me sujete porque, nada más terminar la contracción, me entra un sopor incontrolable. Se me cierran los ojos y caigo hacia delante apoyándome en la cama. Hay un reloj grande en la pared pero ya no se leerlo. De repente, noto como alguien me toca la mano, es Amaya y con ella esta la gine y una auxiliar. Me tumbo en la cama para un tacto. La médico pide a la auxiliar que traiga algo (no la he entendido, pero no me gusta), la oigo pero no la escucho. Oigo la palabra bolsa. Miro a Amaya sin comprender muy bien que es lo que ocurre. -“¿Perdona…?” -“Voy a romperte la bolsa, porque como te mueves tanto, no podemos registrar bien la intensidad de la contracción”
-“NO.., no…, estooo, preferiría que no…(¿Por qué necesitaba yo que no me rompieran bolsa? recuerda, recuerda) ” -“Pero ¿por qué?, si no pasa nada. En tu caso lo que más me preocupa es la intensidad de las contracciones. Es importantísimo, que tengamos controlado una posible rotura uterina (demasiada chachara para mi)”
-“Yo me quedo quietita. Te prometo que no me muevo de la cama (me da rabia, no consigo encontrar las palabras, me siento como una niña llorona)” Consigo negociar una hora. Vuelvo la cara y veo a mi matrona seria, apartada de la gine y mirando a la nada (su lenguaje corporal me deja muy claro que no está de acuerdo con ella).
-“¿De cuantos cm está? (logra preguntar a la doctora antes de que esta, salga por la puerta)” -“De 5”
-“MUY BIEN NURIA, (le ha salido del alma) eso está muy bien (no se si se refiere a la dilatación, o a la negativa anterior). Tú sigue moviéndote y no te preocupes”.

12:00h (dilatación 5 cm)

Birth, de Dana Legget 

Intento mantenerme lo más quieta posible, sentada en la cama. Intento recordar posturas para favorecer el descenso en esta posición (de algo tiene que servir mi “máster en obstetricia”). Ya no me quedo adormilada entre contracciones, y me giro constantemente para controlar los monitores y el reloj.

Al cabo de dos horas aparece Amaya golpeando suavemente la puerta. Me hace el tacto de rigor y me confirma algo que yo ya sospechaba, sigo de 5 cm. Uno de mis miedos era este, que se parase el parto. Carlos le dice que no me he movido de la cama y que estoy muy preocupada con el monitor.

-“Tienes que levantarte, lo estabas haciendo muy bien. Olvídate del monitor. Si hace falta vengo yo a colocártelo cada vez. (Me mira a los ojos) Estas de 5 holgadas según mis dedos, puede que casi de 6”. La he entendido perfectamente, si durante dos horas no ven ninguna evolución es probable que les entre el miedo. Bajo de la cama y comienzo a moverme tímidamente. Encargo al papa que vigile constantemente el monitor. Respiro profundamente y comienzo a hablar con Clara. La animo con cada dolor (hace ya tiempo que las contracciones son dolorosas, aunque bastante llevaderas ahora que puedo moverme). Hago esfuerzos por concentrarme, consigo aliviar la intensidad estirándome todo lo que puedo, alzando los brazos por encima de la cabeza y separando los dedos como si fuesen rayos. Incluso poniéndome de puntillas. Gimo y gruño de nuevo concentrada en mi parto. Noto que de vez en cuando entra alguien, no me molesto en averiguar quien es. Hablan con mi chico para no molestarme. En algún momento Amaya me recoloca el monitor (estoy en el suelo, de rodillas sobre la almohada, apoyando la cabeza en la cama) y me murmura palabras de ánimo. Han pasado 2 horas más y las noticias no son buenas, sigo estancada en 5 cm. Amaya parece sorprendida, -“todo está tremendamente favorable, pero parece que no termina de arrancar por alguna razón. (Yo tengo claro cual es la razón, una gine que anda rondando la puerta de paritorio)”. Nos quedamos mirando, se lo que está pensando (son 4 horas sin ningún cambio), me propone un masaje en el cuello del útero para segregar prostaglandinas y yo acepto. Lo hace con una inmensa suavidad, como los dos tactos anteriores. Trata de animarme diciéndome que no me preocupe, que estas cosas pasan, que pronto se va a desbloquear la situación (claro, ¡dentro no se va a quedar! Lo que temo es que se desbloquee por la vía rápida).

Sale por la puerta y recibo la primera descarga. Es como si una barra de acero atravesase mi cuerpo. Me ha pillado desprevenida, no he notado ni como se acercaba. Trato de luchar por salir a flote, por respirar. Me encojo sobre mi misma, tensando todos y cada una de las fibras de mi cuerpo. Chillo de dolor, parece que no va a acabar nunca. Abro los ojos y de repente estoy en otro hospital 5 años atrás. Enganchada a un gotero de oxitocina que “echa humo”, atada a una cama mientras muerdo la almohada y rezo con los labios resecos “vaapasarvaapasarvaapasarvaapasar….” Con una matrona que intenta romperme la bolsa por 3ª vez para darse cuenta que no hay nada que romper. Con un tacto detrás de otro para decirme “2cm, 2 cm, 2 cm…”. Con un monitor fetal que dice que mi hijo está peor que yo. Y yo pensando que me da lo mismo lo que hagan conmigo, que yo solo quiero morirme, solo quiero que me maten de una vez.
Parpadeo para darme cuenta que estoy entrando en pánico. Intento incorporarme, sólo para sentir de nuevo, como me contraigo hasta quedar reducida a la nada. Trato de relajarme, -“no luches contra la ola, dejarte llevar…(una mierda, tú solo huye). NO PUEDO, NO PUEDO MÁS, OTRA NO POR FAVOR, POR FAVOR, POR FAVOR….(ya esta, estoy oficialmente histérica)” Carlos se acerca a la cama, me sujeta la mano -“Claro que puedes. Llevas 3 años luchando por esto, has peleado con ginecólogos, jefes de servicio, conmigo. Has llegado hasta aquí y vas a conseguirlo. No puedes rendirte.” Se lo mucho que significan estas palabras, él esta conmigo, pero en contra de sus propias convicciones. Aun así, está dándome ánimos, pero el pánico inunda todos y cada uno de los recovecos de mi mente. Vuelvo a intentar ponerme de pie, se que soportaría mejor las contracciones de pie, intento mantener la compostura. Un nuevo golpe devastador (Dios mío no puedo), imposible cambiar de postura. Intentamos pasarlas de una en una, sin pensar en la próxima. Se que este dolor no es efectivo, de forma instintiva comprendo que contraerme de esta manera no va a permitir que dilate. Pero no puedo hacer otra cosa (tal vez si…). Pido a Carlos que llame a la matrona.
-“Amaya, estoy completamente bloqueada, tengo unas contracciones horribles. Como siga así no voy a aguantar (voy a quirófano y me la saco yo solita).” me mira con seriedad -“¿que quieres que te diga?” -“Hazme un tacto, si no ves cambio, llama al anestesista”. La decisión está tomada.

31/08/10  04:30h (dilatación 5 cm)
Entra el anestesista. Carlos ha salido para hablar con mis padres que acaban de llegar desde Valladolid. Amaya está tratando de ayudarme a encajar las contracciones. El doctor no parece muy contento y me pregunta molesto porque no la he querido hace 6 horas. Mi matrona entra al quite por mi, -“Porque no la necesitaba, la necesita ahora. Si tuviéramos bañeras…”.

La epidural implica suero y las 4 horas de parón, rotura de bolsa. Esta vez no hay nada que negociar, asumo que no queda otra. Aprovechan para conectarme el cable que mide la intensidad de la contracción (la gine se ha salido con la suya) y aunque la matrona quiere evitar la monitorización interna “donde hay patrón no manda marinero”. Estamos solas y me recuerda que la epidural no tiene porque ser una mala decisión en mi caso. Me explica el funcionamiento de la analgesia. –“Hay que mantenerse tumbada durante 20 min. para que el líquido se reparta. Pasados esos min iniciales puedes moverte, incluso ponerte de pie (no es la walking, querían implantarla pero la famosa crisis mandó a la mierda el proyecto). La gravedad hace que el líquido baje y con el líquido el efecto de la analgesia. Te deja las piernas muertas y el vientre completamente despierto. Por eso, puedes moverte pero no mantener la postura mucho tiempo”. Me da como margen 30-45 min. Nos quedamos de nuevo a solas mi chico y yo. -“Lo siento Clara, mami te ha fallado…”.  No se porque, necesito verbalizarlo y en ese momento comprendo que somos un equipo. Clara ha tenido que notar mi desconcierto, pero sobre todo mi pánico y me da mucha pena.

Entra una auxiliar con una bolsa que pretende conectar a la vía. No me da tiempo a reaccionar. –“¿Qué haces (Os juro que Amaya se ha materializado de la nada)?”  La mujer con el susto aun en el cuerpo, le dice que mi amiga la gine, le ha dicho que me enchufen oxitocina. –“Dentro de  media hora tengo que hacerla el tacto, no te preocupes que ya se lo pongo yo” –“Pero es que…” –“Para que te vas a molestar mujer. Y tú (me mira) ya sabes lo que tienes que hacer (darte el premio al mejor ángel de la guarda y ponerme a dilatar como una posesa)”. No necesito más indicaciones, ha llegado la hora de echar el resto. Me levanto con miedo, apoyándome en Carlos. Apenas noto las piernas (ni que fuera Rambo) pero me sostienen. Comienzo moviendo las caderas, con cada contracción que leo en el monitor. Animo a Clara (muy bien campeona, así se hace pequeñaja, una menos para salir, venga que falta poco, vamos chicarrona del norte). Voy ganando confianza y comienzo a pasear. Con tanto cable y tubito saliendo de mi cuerpo, el recorrido turístico es muy limitado. Afortunadamente no me han conectado todavía a la bomba de la analgesia.
Voy derrochando fluidos allá donde voy, lo que es un auténtico riesgo (un parto no es el momento mas adecuado para practicar patinaje artístico). Tras un par de resbalones, decido dejar la caminata y volver a los movimientos de caderas. Me estrujo el cerebro recordando todo aquello que he leído que puede favorecer el encajamiento o la dilatación. Lo intento todo, incluso pruebo liquido amniótico. Ha pasado casi una hora y mis piernas dejan de responderme y comienzo a notar las contracciones. Amaya aprovecha ese momento para entrar por la puerta (a eso llamo yo sincronización). Consigo a duras penas sentarme en la cama, me incorporo para sentarme mejor y veo sangre en las sabanas. Una brillante mancha de un rojo intenso. Se me ilumina la cara y miro a Amaya que responde a mi gesto –“Si, es una buena señal (De nuevo un tacto, contengo la respiración…) Enhorabuena, estas de 9 cm.  Ahora quiero que te tumbes y me avises cuando notes presión”.

6:15h (dilatación 9cm)
No podría cambiar de posición aunque quisiera. Estoy tumbada sobre el costado izquierdo, el lado derecho se ha despertado. Con cada contracción, aparece un dolor agudísimo que solo consigue aliviarme Carlos clavando sus puños en el glúteo con todas sus fuerzas. Pero es que tenéis que ver a mi chico, 2 m y 100 k de peso (ya sabéis, ande o no ande….). Empiezo a valorar en su justa medida a las valientes que paren en casa o sin epidural.
Miro el reloj, se acerca el cambio de turno (Clarita, acelera que se nos va Amaya). Las piernas y la zona del perineo la tengo completamente insensible. No voy a notar cuando pujar, ni siquiera cuando avisar a la matrona. No han pasado muchas contracciones y la curiosidad me puede. Bajo la mano e introduzco mis dedos en la vagina, para chocar de forma inmediata con algo duro (mi niña ya está aquí). -“¡Carlos…, llama a la matrona!”. Amaya se asoma y confirma sin ningún tacto que ha llegado el momento. Estoy en completa.

6:45h (dilatación 10cm)
Entre dos, comienzan a quitar, subir, sacar y meter cosas hasta convertir mi cama en un mega súper potro de película. Me dan a elegir postura. Siempre me había imaginado pariendo a cuatro patas, pero a estas alturas ni me lo planteo. El lado derecho intocable y el izquierdo insensible. Así que pido que me incorporen un poco y coloco mi pie derecho sobre el estribo. Voy a parir semi-recostada sobre el lado izquierdo. Claro que si mi postura os parece graciosa, tenéis que ver a mi chico. El pobre estira todo lo que puede el brazo entre el monitor fetal y el pie del suero, intentando al mismo tiempo no arrancar ningún cable. A todo esto, Amaya le manda agachar la cabeza para poder leer el monitor fetal (parece un contorsionista). Mira alternativamente mi cara y la pared del cabecero (ya sabia yo, que esto de la sangre, no era lo suyo). –“¿Te molesta la sangre? (pregunta la auxiliar)” –“no, como no la veo!”

Tengo permiso de la matrona para pujar cuando tenga ganas. Pero es que no tengo ganas, solo ciática. Empiezo a pujar. La matrona se da cuenta que no noto nada y me indica cuando tengo una contracción. Todo es demasiado rápido. En cierto momento tengo la necesidad de tocarme, como para asegurarme de que esto va en serio. Ya está, un grito impone el silencio en la sala.

Son las 7:20h, el tiempo se ha parado, todo ha desaparecido a mí alrededor. Cubierta de una mezcla de sangre y grasa, respira por primera vez mi hija, apoyada sobre mi vientre. Llora a pleno pulmón, mientras la abrazo sorprendida. -“Bienvenida Clara. No llores princesa, que soy mamá. Que bien lo has hecho campeona.”  Me angustia oírla llorar de esa manera y la pongo al pecho, nerviosa. Clara hociquea, mientras respira ruidosa. Tiene los ojos completamente abiertos y me mira con la misma curiosidad que yo a ella. Comienza a mamar de inmediato, mientras, no paro de reír, hablarla y acariciar su cuerpecillo resbaloso. Intento encontrar parecidos. ¡Es tan chiquitita, en comparación con sus hermanos!. No puedo dejar de mirarla, solo para mirar al orgulloso papá. Es increíble, aun somos una, pero ya somos dos (magia). El cordón deja de latir y soy yo la que corta el último lazo físico que nos une. Todo es luminoso, estoy exultante, radiante, henchida de amor, ESTOY FELIZ.
Mientras me suturan un ridículo desgarro, hablo con mi hija de todas vosotras. De todas las mujeres que me han acompañado en la espera, de los mensajes, de las velas que esta noche se han encendido en todo el mundo por nosotras (¡¡¡¡Las lágrimas que derramé leyendo vuestros mensajes!!!). Amaya me mira sorprendida, la explico que Clara es una niña muy especial. Tan especial, que tiene “madrinas” repartidas por todo el mundo. Unas mujeres maravillosas que solo quieren que todos los niños nazcan rodeados del amor y respeto que merecemos.

Nos dejan a solas durante una hora, las luces tenues, Carlos sentado a mi lado y yo sentada con las piernas cruzadas mientras Clara mama. No recuerdo nada en concreto, solo que me siento como una pila duracell. No entiendo que es lo que hago allí sentada. Quiero salir, quiero irme a mi casa y me siento con fuerzas para irme andando si hace falta. (¡Ya está, esto es todo, pues si esto es parir, está chupado!) Me siento tan bien, que no hago más que repetírselo a Carlos constantemente. Amaya viene a despedirse, la pido que se acerque y con el brazo libre la abrazo y comienzo a llorar. –“Gracias, no lo habríamos logrado sin ti”.
Nos llevan a planta, en el pasillo están esperando mis padres, que me saludan como si fuese una heroína (ya me hubiera gustado a mi verme sin la epi). Más tarde me he enterado, que mi padre dice que nunca me había visto tan feliz como después de parir.

Toda la planta sabe que la loca del pvd2c lo ha conseguido. La pobre está tan emocionada que quería salir de paritorio andando. Lo que nos faltaba que vengan de Valladolid a parir (con la publicidad que les he hecho, seguro que este año aumentan las tasas de partos jejejejejeje).

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