Sobre los permisos iguales y obligatorios de maternidad y paternidad

Artículo publicado por Ileana de Tenemos Tetas

Leo en Bebés y Más sobre la existencia de esta plataforma que tiene como principal objetivo iniciar una REFORMA LEGISLATIVA para que la legislación española:

“Establezca que los permisos por nacimiento y/o adopción deben concederse a cada progenitor/a de tal manera que sean INTRANSFERIBLES, DE IGUAL DURACIÓN, CON LA MISMA PARTE OBLIGATORIA Y PAGADOS AL 100%.”

No dice nada acerca de la duración de esos permisos, sólo que el padre debería tener al menos las mismas 6 semanas de permiso obligatorio que tienen las madres actualmente, con lo que estoy absolutamente de acuerdo.

Aunque coincido con la mayoría de las cosas que plantean, lo que me ha hecho saltar las alarmas es lo de que sean “obligatorios” y “con la misma duración”. Si con ello se refieren a la duración total del permiso (y no sólo a una pequeña parte obligatoria) esto sería estupendo si, al menos, cada uno de los permisos llega a los 6 meses.

Si la totalidad del permiso tuviera que ser obligatoria, irrenunciable y pagada al 100%, y además ambos permisos llegaran como mínimo a los 6 meses… ¡estaría plenamente de acuerdo! Pero me temo que eso es algo aún muy utópico… más utópico que yo misma🙂

La solución de crear permisos iguales, obligatorios e irrenunciables para madres y padres, SI ESTOS SON TAN BREVES COMO LOS QUE AHORA HAY, me parece que puede entrañar ciertos peligros,  que paso a explicar a continuación:

Seguir subordinando la organización de la vida familiar a la vida productiva. El origen de esta idea parte del objetivo de que así, las mujeres no seríamos discriminadas del mundo laboral. Mantiene la forma de pensar la “conciliación” desde el centro productivo, y no desde el centro familiar. Esta solución no apunta hacia un cambio en la mentalidad de los discriminadores, ni en la organización productiva, sino que hace que las familias tengan que ajustarse homogénea y obligatoriamente a lo más conveniente, fácil y rápido para el sistema productivo.

-No contemplar la especificidad de la LACTANCIA MATERNA: Aunque madres y padres tengamos exactamente los mismos derechos en torno a la crianza, hay una singular e importante diferencia entre ambos en el período del que se trata: la lactancia materna. Cualquier legislación sobre permisos de maternidad/paternidad en esta etapa debería tener en cuenta que sólo las madres podemos amamantar, que la lactancia es parte del ciclo reproductivo de la mujer y es nuestro derecho tener un permiso que nos permita ejercer esta función e incluso que la apoye y la incentive. (A menos que los permisos sean tan amplios, que aunque sean iguales para ambos, ya vayamos sobradas para amamantar).

-Ser ADULTOCÉNTRICO: O sea, centrarse sólo en la problemática de los adultos, ignorando las necesidades y derechos de los bebés y niños pequeños. Es por todos sabido que la Organización Mundial de la Salud recomienda que los bebés sean amamantados de modo exclusivo un mínimo de 6 meses. Los beneficios de la lactancia materna están más que consensuados científicamente, tanto para el bebé como para la madre. Cualquier distribución de los permisos de maternidad y paternidad debería tener en cuenta la posibilidad (que no obligación) de que el bebé pueda estar los primeros 6 meses recibiendo exclusivamente leche materna si así lo desea su madre. Para eso, ambos permisos tendrían que ser entonces por lo menos de 6 meses.

Al revés de lo que se proponen, las soluciones “igualitaristas” pueden borrar las diferencias, en lugar de respetarlas. Me dan mucho miedo las soluciones OBLIGATORIAS. Quienes defendemos la lactancia materna exigimos EL DERECHO de las madres y padres a permanecer con los hijos si así lo deseamos, pero no la obligación. Es curioso, porque se nos acusa de “talibanas” cuando solo queremos que se establezca un ridículo permiso de 6 meses de baja maternal que permita a las madres QUE ASÍ LO DESEEN permanecer junto a sus hijos. ¿Si nosotras somos “talibanas” por exigir un derecho, qué tendrían que ser entonces estas personas que hablan de OBLIGATORIEDAD? El “igualitarismo”, lejos de aumentar la tolerancia a las diferencias y con ella la riqueza humana, las borra del mapa, “bota el sofá”.

Negar la diversidad familiar, la diversidad de intereses, y la diversidad de soluciones que puedan encontrarse en cada familia. Las soluciones “igualitaristas” invitan a todas las familias a solucionar el problema del mismo modo. Sin tener en cuenta que cada familia tiene y debe tener sus propias prioridades. Puede ser que una familia prefiera o le convenga más que sea el padre el que se quede con los niños determinado tiempo, o que sea la madre, según sus propios intereses, salarios, tipo de empleos, etc… Todo esto quedaría imposibilitado por una ley de este tipo.

-Convertir la permanencia con los niños en una “obligación” y no en un privilegio. Estoy absolutamente de acuerdo en que las labores de cuidado tienen que dejar de ser algo exclusivo de las mujeres. Pero al final, este discurso siempre me deja la impresión de que hay que obligar a los “padres” por ley a que permanezcan con sus hijos, porque en realidad es algo que no queremos hacer.

Que nos estamos “fajando” por ver quién es quien se queda con los niños, porque es una tarea no deseada, que nos impide el desarrollo profesional (“ya que nos lo va a impedir, que nos lo impida a todos por igual”) , y que nos supone una molestia, como lavar los platos o barrer la casa, y por tanto, hay que repartirlo a partes iguales. Es un poco extraña la necesidad de obligar por ley aquello que se supone debe ser un placer.

-Mantener el VALOR en el sistema productivo y no en el cuidado de los niños: Una medida de este tipo mantiene el sistema de valores actual, en el cual lo más valioso es el SISTEMA PRODUCTIVO, y las tareas de cuidado de los niños permanecen atrapadas en el MUNDO INVISIBLE Y NO VALORADO, confundido con las tareas domésticas. Es necesario “poner la vida en el centro“, cambiar el paradigma, y revalorizar el placer y la dignidad de los trabajos de cuidado, de prodigar afecto y atención a los niños, enfermos, ancianos… de manera tal que nos “peleemos” por realizarlos, y no por no realizarlos. Creo que sólo así los hombres, históricamente auto-desplazados de estas tareas, desearán por sí mismos realizarlas, en lugar de tener que obligarles por ley.

Como conclusión (por el momento, porque estos temas están lejos de concluir), creo que tenemos que exigir bajas maternales y paternales remuneradas más largas como derecho, no como obligación (un mínimo de 6 meses para la madre para incluir el derecho del bebé a ser amamantado durante este período, en aquellas familias que así lo sientan y lo deseen); dirigirnos hacia un modelo al estilo noruego, que ha sido considerado tanto el país más adecuado para ser madre según estudio de la ONG Save the children (tienen hasta 56 semanas de baja maternal) como el país con mayor índice de desarrollo humano según la ONU, (que coincidan ambas cosas no ha de ser casual); y sobre todo, trabajar las conciencias para darnos cuenta de que necesitamos permanecer más tiempo con nuestros hijos por nuestro deseo y por el bien de ellos y de todos, y no porque nos obligue una ley.

No sé si imponer un modelo estandarizado y obligatorio sea la solución para encontrar el modo sincero y amoroso de permanecer junto a nuestros hijos. (Lo mismo pasa con la custodia compartida impuesta.) Estamos hablando de emociones, de placeres, de deseos, de disponibilidad afectiva… y no sé si eso puede “obligarse” por ley.

Por ese camino, me temo que -si nos gobernara el Rey Salomón- serían muchos los niños troceados a la mitad.

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