¿Qué estamos haciendo?

A vueltas con la lactancia materna, parece increible que haya que repetir tantas veces algo tan obvio como que la lactancia materna es lo mejor y lo demás son sucedaneos que no se acercan ni de lejos a lo que puede proporcionar el pecho materno. Pero aqui estamos repitiendo y repitiendo, y gastando dinero necesario para otras cosas en estudios que nos dan siempre la misma respuesta: La teta es mejor. Desde IBFAN

Por Paloma Lerma

Paloma Lerma es Coordinadora de la Red IBFAN en México y miembro del Comité de Políticas

Ante nuestros ojos la ignorancia y la negligencia médica enferma a nuestros hijos o nietos y disminuye sus capacidades de desarrollo físico y mental…

¡Y además pagamos fuertes sumas de dinero por ello!

¿En qué momento de la historia nuestra superioridad evolutiva se detuvo y nos envió a la etapa réptil en la que las crías parecen depender poco de las madres y es el azar y el medio ambiente quien determina la
suerte de supervivencia que tendrán para llegar a la edad adulta…?

Léase las tortuguitas que después de nacidas deben correr por si solas para llegar al mar rogando que las aves marinas no se las coman por el camino… De igual modo los bebés dependen cada vez menos del calor y del alimento materno…, abandonados a su suerte bajo las indicaciones erráticas y poco exitosas de los pediatras y otros facultativos, recetando fórmulas infantiles y los consiguientes medicamentos que minimicen los cólicos e indigestión que éstas producen… ¿y esto por qué? pues por la simple razón de que en algún momento, a las mujeres se nos olvidó que durante los 250 mil años que llevamos como especie sobre la tierra alimentamos exitosamente a nuestras crías con la leche materna, no importando si vivíamos en la choza más humilde o en la más sofisticada mansión… hasta que llegaron las compañías de fórmulas y biberones y nos lavaron el cerebro…

Últimamente se han hecho cientos de estudios para demostrar que la leche materna es excelente y para mi gusto se ha tirado el dinero en demostrar algo que es obvio: ¿dónde estaría la humanidad si la lactancia materna no hubiera sido excelente?… ¡pues en ningún lado!, nos habríamos extinguido si para alimentar a los recién nacidos, desde la era de las cavernas, hubiésemos necesitado a los sesudos profesionales que hoy en día norman la nutrición infantil hospitalaria (bastante desastrosamente por cierto)…

¿En qué cabeza cabe la idea de que hay que separar al recién nacido de la madre para que ésta descanse?
Amamantar a un recién nacido no es cansado…

Cansado es pasar noches y noches en vela porque la formula “no le cae”…, cansado es llevarlo al hospital porque tiene diarrea, o estreñimiento o alergias y peor aún de cansado y agotador es haber criado a un niño con nuestro mejor esfuerzo y dinero y tener como resultado un pequeño con sobrepeso u obeso…, con problemas de atención en la escuela…

Estamos siendo víctimas del peor timo de la historia. Del fraude multimillonario más escandaloso que será la vergüenza de nuestros nietos cuando salga a luz nuestra candidez e irresponsabilidad… y todavía estaremos vivos para que las mejillas se nos pongan coloradas y sepamos que será inútil pedir perdón pues el daño estará hecho…

El 98% de las madres podemos amamantar exitosamente a nuestros hijos sin necesidad de nada especial… basta la seguridad y la confianza de que podemos lograrlo y que nos dejen hacernos cargo de nuestros hijos desde el momento en que nacen… así de fácil…

Nuestra leche siempre es buena y si necesitamos comer bien es para estar fuertes y saludables porque la leche siempre es excelente, y para muestra basta asomarse a los países más pobres y explotados de la tierra y ver a los bebés pequeños gorditos y sanos mamando de sus famélicas madres…

Es sorprendente que las madres nos dejemos engañar por tanta tontería de amamantar con un reloj pegado a la teta… las mujeres (ricas) no empezaron a llevar relojes hasta mediados del siglo XIX y eran las menos… si hubiera que medirle el tiempo a las tetadas ¿qué hubieran hecho las mayas, las babilonias, las arameas? ¿Poner palitos en la tierra y observar el paso del sol… o contar granitos de arena… 11mil quinientos granitos de arena de cada lado…?

Ahora bien, ¿no es más sorprendente que los médicos, las enfermeras y demás profesionales del área de ciencias de la salud, que se supone han estudiado muchos años para obtener sus títulos de licenciatura, especialidades, maestrías y doctorados… no se den cuenta de que a ellos también les están tomando el pelo?

¿De dónde carambas sacaban las madres cavernícolas la formula de inicio, la deslactosada, la hidrolizada, la de soya, y en que punta de qué árbol iban a comprar la ranitidina, la dimeticona, la domperidona y demás “inas” y “onas” para calmar los desordenes gástricos de sus bebés…?

Los grandes sabios de la humanidad, precursores de cualquier inventor nacido antes del siglo XX fueron seguramente amamantados y no 6 meses, sino dos o tres años que es lo normal, lo sano y lo adecuado desde el punto de vista nutricional, psicológico, ético, moral, económico y social… No necesitaron ninguna de las “maravillas tecnológicas” alimenticias actuales para ser brillantes…

Resulta aberrante forzar a las madres ya sea por intereses personales, por ignorancia, por costumbre o por necedad, a usar un producto riesgoso, caro y de baja calidad comparado con la leche materna, haciéndoles creer que ellas y su leche no son buenas para sus bebés y no porque la leche materna sea mala, que todos repiten como pericos que “la leche materna es lo mejor”, sino porque su paciente, esa a la que no le tocó la extraña suerte de pegarse al bebé en la teta y a pesar de las recomendaciones médicas, amamantar bien, esa mujer que tienen delante con un bebé que berrea de hambre no sirve para dar pecho…(¿?????????)

La triste realidad es que el que no sirve para evitar procedimientos que dificulten la lactancia y para resolver los problemas y las dificultades que se les presentan a las madres y a sus bebés es él… o ella: pediatra, neonatólogo(a), ginecólogo(a), médico general o cualquier otro profesional (con sus honrosas excepciones que si las hay pero escasas desgraciadamente).

¿Pueden creer que un especialista en la atención y el cuidado de los niños no esté capacitado en el manejo clínico de la lactancia materna?

¿Es aceptable que cualquier hospital público o privado dé de alta a una mujer después del nacimiento de su bebé sin haber hecho todo lo posible para que amamante exitosamente?

Y lo más grave ¿Es posible que a nadie le importe cuando existe en México una Norma Oficial Mexicana que los obliga a promover y proteger la lactancia materna?

(NOM-007-SSA2-1993, Atención de la mujer durante el embarazo, parto y puerperio y
del recién nacido. Criterios y procedimientos para la prestación del servicio)
, que a la letra dice: “Esta Norma es de observancia obligatoria para todo el personal de salud en las unidades de salud de los sectores público, social y privado a nivel nacional, que brindan atención a mujeres embarazadas, parturientas, puérperas y a los recién nacidos” y que indica, entre otras especificaciones:

“5.6.4 En el recién nacido debe eliminarse como práctica rutinaria y sólo por indicación médica realizarse la aspiración de secreciones por sonda, lavado gástrico, ayuno, administración de soluciones glucosadas, agua o fórmula láctea, el uso de biberón y la separación madre hijo.

5.7 Protección y fomento de la lactancia materna exclusiva

5.7.1 Toda unidad médica de atención obstétrica deberá tener criterios y procedimientos para la protección y fomento de la lactancia materna exclusiva, atendiendo las condiciones sociales, culturales y laborales de la mujer lactante.

5.7.2 Estos criterios y procedimientos deben ser la base para la capacitación del personal e información a las madres.

5.7.3 Toda unidad de atención médica deberá tener criterios y procedimientos para el alojamiento conjunto del recién nacido normal y la madre, durante su permanencia en ésta.

5.7.5 Las unidades médicas deben ofrecer las condiciones para que las madres puedan practicar la lactancia materna exclusiva, excepto en casos médicamente justificados. Deberá informarse diariamente a embarazadas y puérperas acerca de los beneficios de la lactancia materna exclusiva y los riesgos derivados del uso del biberón y leches industrializadas.

5.7.6 En las unidades médicas, no se permite la distribución gratuita y la promoción de sucedáneos de la leche materna.

5.7.7 En las unidades de salud, no se emplearán representantes de servicios profesionales, de enfermeras de maternidad o personal análogo remunerado por los fabricantes o los distribuidores de los productos lácteos.

5.7.8 Los fabricantes o distribuidores de sucedáneos de la leche materna no ofrecerán incentivos financieros o materiales al personal de las unidades de salud con el propósito de promover sus productos.

5.7.9 Queda sujeta la entrega y/o indicación de sucedáneos de la leche materna a menores de cuatro meses, únicamente bajo prescripción médica y con justificación por escrito, en las unidades de atención de parto y en las de consulta externa.

5.8.3 Se debe promover que el recién nacido de bajo peso sea alimentado con leche materna y la creación de “bancos de leche” materna en las instituciones donde se hospitalizan niños de pretérmino que no pueden ser alimentados por la madre.”

Y más grave aún, que a pesar de que la norma especifica que: “La vigilancia de la aplicación de esta Norma corresponde a la Secretaría de Salud y a los Gobiernos de las Entidades Federativas, en sus respectivosámbitos de competencia”, la Secretaría de Salud no haga un esfuerzo serio y efectivo, más allá del discurso demagógico y de los cursos para profesionales pagados por las mismas compañías que fabrican las fórmulas.

Algunos profesionales, que en el pasado estuvieron comprometidos fuertemente con la promoción de la lactancia materna, siguen abogando por ella, pero al no estar actualizados repiten errores que hoy no son aceptables… porque no ayudan a las mujeres a amamantar exitosamente

¿Qué hacemos? Cómo padres, como familiares y amigos de las mujeres embarazadas, como profesionales de la salud, como defensores de los derechos de las mujeres, de los niños, de los consumidores…

¿Seguimos asistiendo pasivamente a deterioro físico y mental de los hombres y las mujeres del futuro que deberán superar una infancia de malnutrición sin alcanzar el desarrollo óptimo de su cerebro porque no nos da la gana de abrir los ojos y decir basta…?

¿Qué pena mereceremos como cómplices de este crimen imprudencial contra el ser más desvalido y desprotegido, el que no tiene voz para exigir sus derechos, el que acepta pasivamente que los profesionales de la salud experimenten con su cuerpo frágil en proceso de maduración, para que unos pocos multimillonarios engorden un poco más sus ya de por sí abultadas cuentas bancarias…?

Las fórmulas infantiles son un medicamento de emergencia para los escasos niños que no pueden ser criados por sus madres, o con la leche de otras madres… son productos en proceso de experimentación cuyo ratón de laboratorio son nuestros pequeños hijos, que han de pasar de una a otra hasta que le “atinen” con la menos peor…

Ya casi no podemos parir de manera natural y nos sacan a los hijos, bajo cualquier pretexto, antes de tiempo, con los riesgos que supone interrumpir la gestación sin una razón justificada ética y científicamente… y estamos tan confundidas que algunas mujeres hasta piden y prefieren que les hagan una cesárea por que el parto les da miedo… (Si supieran los riesgos reales que implica una cesárea para ellas y para sus bebés se horrorizarían realmente)…

Estamos dejando de ser mamíferos por que los senos sólo sirven para anunciar ropa y aceites para coches… con los enormes riesgos que supone para la madre y para el bebé el interrumpir el proceso natural de la lactancia: para los niños implica aumentar el riesgo de enfermarse leve o gravemente de infecciones intestinales y respiratorias, de desnutrición, de alergias, de obesidad y de no poder desarrollarse neurológicamente de manera óptima… para las mujeres, aumentar el riesgo de cáncer mamario, de obesidad, de anemia y para la familia entera, una sangría económica imperdonable…

Las fórmulas en polvo ni siquiera están esterilizadas y todos los médicos tienen la obligación de saber que pueden contener enterobacterias que pueden causar enfermedades graves y la muerte en bebés muy pequeños o prematuros, porque desde 2002 les hicieron llegar una carta de la SSA advirtiéndoles de ello…

El reflujo fisiológico es una enfermedad ficticia que se han inventado para asustarnos y vender fórmulas especiales…

La ignorancia médica se cura en 12 meses, asociaciones como LacMater IBFANMéx, A.C. ofrecen un diplomado serio, actualizado permanentemente y en español, para que se actualicen en el manejo clínico de la lactancia y ofrece incluso becas del 50% y 100% a aquellos profesionistas que demuestren que no pueden cubrir su costo.

La ignorancia materna y paterna se cura buscando información ética y actualizada en las fuentes adecuadas: en México está, además de LacMater IBFANMéx, La Liga de La leche, el blog para madres Criando creando y otros grupos que promueven la lactancia, a los que las madres deben de preguntar si se han actualizado…

LacMater ofrece la oportunidad, a cualquiera que da asesoría o asistencia sobre lactancia a las madres, de hacer un examen gratuito para comprobar sus conocimientos… y si no lo pasan, lo recomendable es que tomen el diplomado…

Un consejo equivocado con cara de bueno hace más daño que uno malo… pues confunde e impide que se busque otra opinión a tiempo…

Cada minuto nacen en México 4 niños, de los cuales solo el 20% seguirá siendo amamantado exclusivamente cuando cumpla tres meses de edad, el restante 80% ya no obtendrá los beneficios de la lactancia exclusiva hasta el sexto mes, ni mucho menos los de la lactancia complementada con alimentos sólidos hasta los dos años o más… a menos que tú, quien quiera que seas o a lo que te dediques, invites a las madres embarazadas que conoces a buscar información oportuna y adecuada… ellas se encargarán de exigirles a sus médicos la atención que se merecen…

Este teléfono y este correo electrónico pueden ayudar a los bebés de tu familia o de tus amigos o conocidos a crecer más sanamente: Asesoría profesional a las madres embarazadas

LacMater IBFANMéx, A.C. www.lacmater.org.mx Tel 55 34 89 23 en el D.F. lacmater@gmail.com

Paloma Lerma

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